El último avance de la ciencia, peces piloto

Pez

Desde que tenemos uso de razón, la ciencia ha estado a nuestro lado, facilitándonos las labores de nuestro día a día con cada nuevo avance que descubrimos. En cuestión de apenas unos diez años, el desarrollo de este ámbito ha sido totalmente vertiginoso, llevándonos a una sociedad que, aunque aún no ha inventado los coches voladores, tampoco podríamos categorizarla como un fracaso, si analizamos detenidamente los avances en comunicaciones, transporte, medicina y muchos otros sectores.

Y este ritmo no parece reducirse en absoluto, pues un grupo de científicos de la universidad israelita de Ben-Gurión del Néguev, están realizando una serie de experimentos con el fin de alcanzar un nuevo descubrimiento, el entrenamiento de peces piloto. Aunque la idea parece sacada del guion de una película de Disney, no es ninguna broma. Dicha investigación, consiste en situar un pez dentro de una pecera conectada a un mecanismo equipado con ruedas que dispone de una cámara y un sistema informático capaz de detectar los movimientos del pez dentro del receptáculo, y desplazar toda la máquina en la misma dirección. Si aún te quedan dudas, puede que una imagen te ayude a entenderlo.

La idea desde luego que es original, y tampoco es que el mecanismo necesario para llevarla a cabo sea extremadamente complejo. Para comprobar que efectivamente el pez dispone de una capacidad de aprendizaje en el manejo del improvisado vehículo, se le hizo llegar a una franja roja situada en una pared, teniendo que atravesar una sala con diferentes obstáculos. Sorprendentemente, cada vez que repetían la prueba, el pez era capaz de encontrar la ruta más rápidamente que los intentos anteriores, reduciendo el tiempo de ejecución desde 30 minutos hasta tan solo 60 segundos. Como es obvio, alcanzar dicha franja roja conllevaba una recompensa alimenticia para nuestro escamado piloto, que tan buenos resultados ha brindado.

Gracias a los resultados de esta investigación, podemos afirmar que los peces pueden aprender a desarrollar conciencia espacial, y ser capaces de navegar a través de entornos extraños, lo cual nos muestra que esto puede tener aplicaciones tanto en un entorno terrestre como en uno acuático.

Llegados a este punto, la pregunta es clara. ¿Cuál será el próximo avance con el que nos sorprenderá la ciencia?