El mordisco mas caro del mundo

Mordisco hamburguesa

Cuando hablamos del mordisco más caro del mundo, es fácil pensar en una cucharada llena de algún caviar especial, o alguna otra delicatessen que provoque que el precio de un mordisco pueda alcanzar cifras estratosféricas. Pero cuando decimos caro, no nos referimos al precio monetario, sino a su coste en salud, pues un solo mordisco arruinó la vida de una joven británica.

Durante una tarde de 2004, Holly Strevens decidió hacer un pedido a domicilio en la famosa cadena de comida rápida KFC. Poco después, la Wicked Zinger Burger que había pedido, llegaba a su vivienda. Se trata de una hamburguesa triple, formada por dos medallones de pollo, junto a un hash brown, más conocido en España como croqueta de patata. Todo indicaba que sería un día de lo más normal, hasta que al abrir la boca para poder morder la hamburguesa, un ruido alertó a Holly de que algo no iba bien. “Estaba comiendo mientras veía la tele y de repente sentí un fuerte ruido de estallido. Era la articulación del lado izquierdo de mi mandíbula. Parecía normal, pero la sensación era horrible, no paraba de bloquearse y desbloquearse. En ese momento debí estirar demasiado la boca al morder la hamburguesa.”

Con el paso de los días, Holly fue diagnosticada con un trastorno de la articulación temporomandibular (ATM), que afecta directamente a los músculos que controlan la mandíbula, pudiendo generar grandes dolores en la articulación. Y así empezó el calvario de la joven británica. Desde aquel entonces, tiene que soportar a diario grandes dolores y ataques de ansiedad que acaban por desembocar en convulsiones no epilépticas. Es incapaz de comer nada masticable ni duro, y su mandíbula apenas puede abrirse, lo cual le ha llegado a provocar artritis en la zona izquierda de la mandíbula, con quistes en la articulación. Para tratar de solucionar esto, ya se ha sometido a 5 operaciones diferentes, en las que le han colocado 12 tornillos, que acabó por desembocar en la perdida de su empleo debido a la gran cantidad de tiempo que tuvo que estar de baja por las entradas a quirófano.

Estamos ya en 2021, y Holly Strevens aun continua con su arduo calvario. Desde luego que es un caso individual, y dudo que le pueda ocurrir a muchas más personas, pero no podemos negar que da que pensar. Estoy bastante seguro de que las próximas hamburguesas que me coma, lo haré con bastante más cuidado.