Los tatuajes en el mundo del cine
Recientemente, he tenido el gusto de poder volver a manchar mi piel con sangre y tinta, recibiendo con los brazos abiertos mi sexto tatuaje, y no será el último, porque es bien sabido que tener un número de tatuajes pares no trae buena suerte, aunque de eso ya hablaremos otro día.
Hoy quería hacer hincapié en el tema de los tatuajes en el mundo del cine, y más concretamente, en la profesión de actor. En primer lugar, tenemos que partir de la base de que cada persona es completamente dueña de su propio cuerpo, y tiene el derecho a inscribir sobre su piel lo que le venga en gana, ya sea un tribal de trazos complejos o un unicornio de color rosa. Pero en la profesión de la interpretación, es algo diferente. Si bien se continua manteniendo ese derecho a hacer lo que se quiera con el cuerpo de uno mismo, también se debe de ser consciente de que referenciando a ese oficio, el cuerpo humano pasa a ser una herramienta más de trabajo, con lo que el físico debería ser cuidado con el mismo mimo con el que un orfebre trata sus herramientas.
Esto no quiere decir que haya que abrir una brecha gigante entre los actores y los tatuajes, ni mucho menos. Pero sí que deben limitar su amplitud de selección en base a no complicar su futuro, es decir, el tatuaje del escudo del Betis en una zona visible complicaría que cualquier actor pudiera realizar una película medieval. Que de ser necesario, se puede tapar con algún tipo de accesorio, o incluso existe la opción de ser borrado a posteriori, de forma completamente digital, pero ya supone un inconveniente más en el curriculum del actor.
Otra cosa diferente es en el caso de una tatuaje de significado interpretable, como pudiera ser una pluma o un árbol. Muchas veces, este tipo de tatuajes pueden ser incluso una seña de identidad, reforzando la faceta artística del propio actor, aunque como ya hemos comentado antes, no tiene porqué ser así siempre.
Otra opción es el tema de los piercings, pues viniendo del mundillo de los tatuajes, diría que tienen un efecto diferente, o al menos en su gran mayoría. Si un actor es capaz de mantener de manera sutil, algún tipo de perforación, esto sirve para generar un mayor abanico de rostros que puede interpretar, pues la opción de actuar sin mostrar esas perforaciones se mantendría. Pero recordemos que hablamos de perforaciones leves y disimuladas, ya que unas dilataciones serían un caso mucho más cercano al tema de los tatuajes.
A veces, un perfil urbano que abusa de tatuajes y perforaciones puede ser clave para interpretar cierto tipo de papeles, pero creo que desde el punto de vista de la sensatez, lo más idóneo es que sea el propio departamento de maquillaje el encargado de añadir estos elementos sobre un actor en crudo, pudiendo de esta manera ofrecer un resultado único respecto de otras producciones, y sin tener que pasar por el problema de lidiar con tatuajes u otro tipo de variaciones no deseadas, pues al fin y al cabo, en su caso, el cuerpo no deja de ser una herramienta de trabajo.