El boxeador más rastrero y despreciable
El boxeo es un deporte que en la actualidad, se encuentra bastante lejos de tener un seguimiento parecido al de otros deportes como el fútbol o el baloncesto. Pero aún así, cada cierto tiempo, el nombre de grandes personalidades como Pacquiao, McGregor o Mayweather hacen que este deporte de contacto ascienda en popularidad de manera completamente vertiginosa, o incluso hablando de producto nacional, con eventos como la Velada de boxeo del streamer Ibai Llanos.
Pero aunque vayamos a tratar sobre el boxeo, esta vez no vamos a ensalzar a ninguna leyenda, ni contar las últimas novedades de la ya tan famosa velada, sino que vamos a hablar sobre Charlie Zelenoff, el boxeador más rastrero y despreciable que ha conocido este deporte.
Este hombre, de nacionalidad rusa, recorría decenas y decenas de gimnasios en busca de personas que apenas tuvieran conocimientos sobre boxeo, para ofrecerles una trivial pelea amistosa, llegando incluso a ofrecerles dinero a cambio. Lo que estas inocentes personas no sabían, es que apenas se habian calzado los guantes para combatir, el trastornado Zelenoff se abalanzaría sobre ellos de forma totalmente inesperada, arrojándoles una avalancha de golpes que usualmente finalizaba con la retirada del novato participante, pues la mayoría optaban por quitarse los guantes y detener el enfrentamiento contra el asaltante ruso.
Así es como Zelenoff empezó a conseguir renombre, llegando a presumir de haber derrotado a 250 contrincantes en diferentes combates. Pero tarde o temprano se le acabaría la suerte, y así ocurrió cuando un joven de tan solo 18 años, quien ya sabía de la existencia de este peculiar personaje, se lo encontró deambulando por su gimnasio. El joven retó a Zelenoff, y apenas un minuto y medio más tarde de que su duelo comenzara, el ruso ya estaba abandonando el ring a través de las cuerdas, para evitar continuar recibiendo una lección más que merecida.
Muchas personas podrían creer que ese punto marcaría un antes y un después en la vida del nada honorable luchador, pero en caso de hacerlo, fue para peor. Zelenoff comenzó a publicar insultos y comentarios racistas sobre varias de las más influyentes personalidades del panorama del boxeo, hasta que el estadounidense Deontay Wilder, quien se ha mantenido durante cinco años seguidos como el campeón mundial en la categoría de pesos pesados, aceptó el duelo contra Zelenoff, deseoso de hacerle tragar sus palabras. Y efectivamente, así ocurrió. En un breve y desnivelado duelo, Deontay rápidamente consiguió que Zelenoff plantara su rostro contra el suelo, quien a su vez, trataba de evitar levantarse porque sabía lo que se le venía encima.
Pero la despreciable carrera de este boxeador ruso, no terminaría aquí, pues haciendo uso de las provocaciones, también logró captar la atención de otro de los peces grandes del mundillo, Floyd Mayweather Sr. padre del reconocido e invicto boxeador de gran fama, quien a pesar de ostentar ya los 64 años, aceptó enfrentarse al deshonroso Zelenoff en un combate singular.
El enfrentamiento, como era de esperar, quedó claramente en manos de Mayweather Sr., quien a pesar de su avanzada edad propinó una buena lluvia de golpes al prepotente luchador, el cual, optó por abandonar el ring a través de las cuerdas, como solía acontecer cada vez que se veía superado por su rival. Pero esta vez ocurrió algo inédito. Cuando Zelenoff se marchó del cuadrilátero, Mayweather Sr. relajó su postura y se despreocupó, dando el combate más que por terminado. Momento que el totalmente ruin Zelenoff aprovechó para retornar al ring y golpear al veterano ex boxeador por la espalda.
El equipo de Mayweather Sr. no dudó un solo instante, y se arrojaron al cuadrilátero para propinarle a Zelenoff una de las mayores palizas de su vida, la cual francamente, está cuanto menos merecida.
Aunque la mayor losa sobre su carrera la puso su propio padre, quien reveló en las comunidades virtuales que Zelenoff padecía de varios problemas mentales, por lo que imploraba que dejasen de prestarle atención y así evitar que su persona pudiera causar y recibir más daño.