La reventa del bono cultural

Bono Cultural

Hace ya algún tiempo, comentábamos desde Filofa, la existencia del polémico bono cultural establecido por el gobierno en los pasados Presupuestos Generales del Estado. Por si alguien aún no tiene claro de qué va el tema, se trata de una ayuda que proviene directamente de las arcas del estado,y que tiene como destino los bolsillos de los jóvenes que cumplan los 18 años (edad con la cual pueden empezar a votar, ejem ejem.), con el fin de que inviertan la pasmosa cantidad de 400 euros por individuo en diversas áreas culturales, como pueden ser cine, teatro, o videojuegos.

En su día, ya nos quejamos de lo absurdo de esta medida, que le viene costando al estado español la friolera cantidad de 200 millones de euros, y sobre todo en una época en la que otros suministros de uso cotidiano como son la electricidad, el gas o la gasolina mantienen un precio que cada vez cuesta mucho más costear.

Bueno, pues con el polémico bono cultural ya en activo, están empezando a mostrarse las carencias intelectuales que este tipo de subsidios electoralistas tienen. Y es que no han tardado en aparecer los anuncios en portales de compraventa como Wallapop, que muestran hechos tan evidentes como este:

Venta de videojuego

Quiero destacar la parte “Comprado con el bono cultural, y no lo quiero”. Durante los próximos meses, alrededor de unos 500.000 jóvenes de toda España utilizarán esos 400 euros para invertirlos de formas completamente innecesarias, en su inmensa mayoría. Y una prueba de ello es encontrarse anuncios como estos, que dejan claro que nuestro gobierno nunca tuvo la intencionalidad de ayudar a los sectores culturales como el cine o el teatro, sino que más bien malgasta el dinero público en ayudas dirigidas a potenciales grupos de votantes novicios, como son los jóvenes de 18 años.

Y todavía tenemos que aguantar que un bufón como Pedro Sánchez, aparezca a través de los medios de comunicación vanagloriándose de criticar a aquellos que afirman que “El dinero está mejor en el bolsillo de los ciudadanos”, dando así por hecho que la efectividad de los altos poderes es virtuosa, y está mejor capacitada de gestionar el dinero de las personas. Para que luego utilicen este tipo de subvenciones ideadas por “comités de expertos” nada transparentes y de dudosas procedencias que terminan gestionando de forma incompetente el dinero que los contribuyentes nos ganamos madrugando cada mañana, mientras, con cada nuevo día que pasa, nos bombardean con subidas de impuestos o creaciones de otros nuevos como el de las bebidas azucaradas, siempre con la premisa de que todos los ciudadanos debemos sufragar el coste del estado del bienestar.

Y no digo que no me parezca bien que existan impuestos para mantener el coste de elementos tan importantes como la educación o la salud. Pero cuando empiezas a ver este tipo de subvenciones, es inevitable cuestionar la eficiencia con la que se gestiona el dinero del contribuyente.