10 años de regeneración democrática

15 M
Hoy se cumplen exactamente diez años desde el día en que la población española se manifestó en contra de los grandes poderes, utilizando el sentimiento de indignación que nos provocaba un sistema que cada año se mostraba más corrupto y podrido.

La idea era cuanto menos simple. La sociedad debía poner freno al tándem político denominado PPSOE y a sus compañeros de batalla, los bancos y las grandes corporaciones. Y una enorme movilización del pueblo aunó fuerzas a lo largo de toda España para proponer una serie de reformas políticas, económicas y sociales:

Un cambio de la ley electoral que permitiese listas abiertas y que garantizase la equidad de relevancia de todos los votos. Abolición de la censura aplicada gracias a la Ley Sinde, y derogación de sistemas que desgastan la educación como el Plan Bolonia. Una reforma fiscal para las rentas más bajas, que rebajase los impuestos de patrimonio y sucesiones (si, esos mismos que el PSOE acaba de anunciar que van a subir). Eliminación de los sueldos vitalicios, y de otras ventajas adquiridas por la clase política. Establecer con carácter vinculante los programas electorales de los partidos políticos, exigiendo así su cumplimiento. Un incremento de los castigos por corrupción. Nacionalización de aquellas entidades bancarias que hayan tenido que ser rescatadas por el gobierno. Desvinculación verdadera entre Estado e Iglesia, además de establecer una separación de poderes efectiva. Garantización de la veracidad de los medios de comunicación, y una total transparencia en las cuentas y la financiación de los partidos políticos como medida de contención de la corrupción política. Vamos, un mundo de ensueño.

Entre todas estas medidas, nacieron algunos partidos políticos que fueron catapultados gracias al movimiento del 15-M, como es el caso de Podemos o Vox, mientras que otros partidos ya existentes, se sumaron a la protesta ofreciéndose como una alternativa de regeneración democrática, como ocurrió con Ciudadanos o UPyD. La propuesta era cuanto menos alentadora, y la posibilidad de cambiar las cosas se hizo palpable en manifestaciones como las de la plaza de Sol, (hablo del primer mes, no del guateque con olor a marihuana en el que acabó desembocando dicha acampada un mes más tarde).

Ahora, diez años más tarde y con un enorme pesar, echo la vista atrás y veo como aquellos partidos que dijeron ser estandartes del movimiento de regeneración política, se han acabado arrodillando ante el bipartidismo de PP y PSOE, entregándoles los apoyos necesarios para que continuasen con su reinado del despotismo. Los principios con lo que comenzaron, se han ido distanciando totalmente de las propuestas que el movimiento del 15-M recogió, sumándose al baile de marionetas que las altas cúpulas utilizan día tras día, en el que se recorta cada vez más y más nuestra calidad de vida. Las esperanzas de obtener un cambio han sucumbido en el olvido, mientras que en su lugar, se ha erguido un temible y poderoso populismo que cada día se ve más reforzado por la polaridad a la que los partidos más radicales y menos sensatos, como son Podemos y Vox nos arrastran sin freno alguno, todo ello mientras continúan aumentando su patrimonio personal, por supuesto. Si hace diez años teníamos motivos para levantarnos contra todo ese sistema, lo que deberíamos hacer ahora, no debería entrar ni en el ámbito de lo ético.

Por eso mismo te pido que cuides tu memoria política, y la próxima vez que vayas a ser víctima de estrategias electorales como el voto útil, o que llamen a una participación masiva, recuerda como aquellos que dijeron ser nuestra esperanza, ahora se encuentran en el bando opuesto.