Las bombas vuelven a silbar en Europa
En la madrugada de ayer, a las 6 AM del día 24 de Febrero, Rusia ha comenzado un ataque a gran escala contra Ucrania. Los bombardeos ya han causado 8 muertos en varias zonas del país europeo. Desde Járkov hasta Kiev se han vuelto a escuchar las explosiones de los bombas rusas.
Desde el final de la guerra en los Balcanes, el viejo continente había vivido un período de paz y prosperidad, dejando atrás los fantasmas de las dos Guerras Mundiales que devastaron el territorio europeo. Hoy, Putin ha acabado con este período y ha iniciado una guerra bajo la amenaza de arrastrar a todo el que responda a este ataque a unas consecuencias catastróficas.
El recuerdo ya lejano de la devastación de Nagasaki e Hiroshima, el miedo a la destrucción global de las potencias ante la amenaza de una guerra nuclear, ya no sirven. La lejana silueta de guerras pasadas ya no afecta a las generaciones presentes que ven estos miedos como si de una película o un videojuego se tratase.
No se recuerda una tensión global igual en las últimas décadas. Rusia no tiene miedo a un enfrentamiento frontal ni a unas sanciones a las que ya se estaba preparando desde antes de la anexión de Crimea. La ONU no puede hacer nada. La capacidad de veto existente en los votos de las grandes potencias, entre ellas Rusia y China, hace imposible una declaración conjunta de intenciones. EE.UU. ve cómo se produce una guerra lejana, y su presidente mira a ambos lados sin saber qué hacer. Una escalada de tensiones entre las dos viejas potencias de la Guerra Fría que desde Asia se ve como una oportunidad para asaltar el trono mundial. Ya China no considera los movimientos rusos como “invasión”, dejando claro su postura ante el conflicto.
Vladimir Putin ha aprovechado un momento de plena debilidad de la Unión Europea y de sus países miembros, como del resto de los países del planeta. Nos encontrábamos saliendo de la pandemia de la Covid-19, junto con una recesión económica patente por la misma.
Mientras leemos esto, las tropas rusas avanzan imparables por territorio ucraniano sin miedo a las represalias. Sin miedo a la guerra. Una maniobra más que desde el resto del mundo no podemos más que observar sin hacer nada. Otra vez, el pez grande se come al pequeño mientras el resto mira.
La Humanidad mira de nuevo como un agente externo como un virus no puede con ella. Mira de nuevo como la Humanidad es la única que puede extinguirse a sí misma.