El modelo del supersoldado en el cine
Recientemente estuve pensando en el modelo del supersoldado que estamos tan acostumbrados a ver en la gran pantalla. Lo más normal, es que la cartelera actual del cine esté totalmente plagada de películas que practican este modelo centralista basado en un protagonista bien definido, a quien vemos acabar con decenas de soldados enemigos, y que, aunque en la mayoría de los casos también deberían haber sido entrenados, son incapaces de plantar resistencia alguna a los heroicos actores que avanzan escena tras escena menguando los números de sus rivales sin apenas despeinarse.
Entiendo que este modelo sea tan utilizado en el mundo del cine debido a la facilidad con la que se adapta a la mayoría de los guiones, ya que plantear cierto tipo de películas con otro estilo de sistemas requeriría una mayor inversión de presupuesto además de volverse argumentalmente demasiado compleja para las dos horas que suele durar el largometraje, por lo que es totalmente comprensible que muchas películas terminen utilizando este modelo. Y no hablo de películas basadas en superhéroes, sino de aquellas en las que una persona enfrenta a un ridículo número de villanos sin más apoyo que su entrenamiento.
Una de las partes de este modelo que más rechazo me suelen provocar es el tema de las armas de fuego. Ya que, cuando se trata de combate cuerpo a cuerpo, es aceptable que una persona con un entrenamiento muy por encima del de sus rivales pudiera vencerlos, e incluso soy capaz de comprar la idea de que en películas de ambientación medieval, dicho supersoldado sea capaz de esquivar/desviar/detener proyectiles como flechas o virotes, pero el tema de las balas es completamente diferente. Por mucho entrenamiento que una persona pueda llegar a tener, la velocidad y la letalidad de una pistola no es algo que un ser humano tenga capacidades de evadir, con lo que terminamos viendo una buena cantidad de escenas en las que el protagonista se salva de auténticas avalanchas de munición que sus enemigos vuelcan sobre él, sin llegar a alcanzarle, y que no tienen más explicación que la mala puntería de los tiradores, pareciendo así que nuestro héroe tuviera la capacidad de repeler las balas. Por eso mismo, es de agradecer que de vez en cuando, dichos supersoldados reciban algún que otro disparo, que nos haga recordar que bajo esa piel de tipo duro, fluye la sangre como en cualquier otro ser humano.
Además, este es uno de los sectores en los actores y actrices rápidamente quedan encasillados, y tienen que ver como el resto de las obras de otros géneros les cierran las puertas. Es decir, cuando te conviertes en Jason Statham, Sylvester Stallone o Jean-Claude Van Damme, no hay vuelta atrás, y todos tus trabajos en el sector se basarán en repartir una somanta de hostias sobre sobre un montón de actores de tercera cuyo momento de fama ronda los 5 segundos que dura su escena de combate.