El juego de la espada que está volviendo loco a todo el mundo

La espada

Cada vez que pasa cierto tiempo, aparece un videojuego que sin ser una obra maestra, ni disponer de una amplia selección de recursos para su desarrollo, logra calar hondo en la gente, ya que saben exprimir el espíritu de competitividad y superación que la comunidad gamer tiene tan escrito a fuego. Un perfecto ejemplo de este tipo de obras son Jump King o Getting over it with Bennett Foddy, dos videojuegos de bajo presupuesto que focalizan un complejo reto que sus jugadores deben superar, y que suele castigar el error con tener que volver a empezar desde el principio, llegando a convertirse en un duelo contra la paciencia de aquel que trata de superar el videojuego.

Juegos de prueba y error

Pero esta vez vamos a hablar sobre un videojuego mucho más reciente, pues el título The one who pulls out the sword will be crowned king (cuya traducción viene siendo “Aquel que saque la espada será coronado rey”) tan solo lleva 5 días en activo, pero ya ha sido tiempo más que suficiente para atraer una buena cantidad de ambiciosos jugadores. La mecánica es cuanto menos simple, tal y como si se tratase de extraer la espada Excalibur de la roca, lo único que tenemos que hacer es tirar de la espada hasta que la saquemos por completo. Pero existen dos inconvenientes, el primero es que la espada requiere de muchos tirones para desplazarse, y el segundo es, que si en algún momento dejas de pulsar el ratón, la espada volverá a su punto de partida.

El juego dispone de dos modos. El modo offline tiene unos parámetros estandarizados para poder sacar la espada, mientras que el modo online tiene la complicación de que, cada vez que un nuevo jugador logra sacar la espada de la piedra, esta se vuelve más pesada y más larga. Así, hasta que alcanza el nivel de dificultad 10.000, donde se reinicia a un punto mucho más sencillo.

Durante la noche de ayer, con la dificultad rozando su límite máximo, opté por intentarlo a través del modo offline y comprobar cuanto tiempo era capaz de tardar en extraer la espada. La experiencia fue entretenida, la mezcla que se genera de la expectación por terminar la labor, junto a que la música se vuelve más épica con cada centímetro de espada que extraes, te hace pasar más de la mitad del tiempo creyendo que estás a las puertas de lograrlo. Finalmente conseguí la hazaña tras apenas 8 minutos y medio de afanar, tras la cual pude disfrutar de una corta pero entretenida cinemática en la que obtienes la corona y todo lo que ello conlleva.

Esta mañana he vuelto a abrir el juego para consultar unos detalles antes de escribir el artículo, y con sorpresa he descubierto que el nivel de dificultad del online se había reiniciado, y no se encontraba ni siquiera por encima de mil, por lo que no pude desaprovechar la oportunidad de conseguir el logro de hacerme con la espada frente a otros jugadores. Esta vez, y para sorpresa mía, el reto me duró tan solo 5 minutos y medio (también quiero pensar que ya le tengo pillado un poco mejor el punto a la forma más eficiente de extraer la espada), durante los cuales 6 personas fueron nombradas como reyes, generando en mí una sensación de competencia, y haciéndome tirar con más ganas. Una vez saqué la espada, pude disfrutar de la misma cinemática, salvo que está vez, mi nombre si que figuraba en la lista de aquellos nombrados reyes, aunque en séptimo lugar, puesto que mientras yo contemplaba la cinemática, varias personas continuaban afanando por extraer la espada de la piedra.

Kannor king

Dejando ya el juego de lado, quiero quedarme con la idea que podemos obtener de esta experiencia. La comunidad de jugadores vive obsesionada con la competitividad, consumiendo este tipo de retos personales como una especie de droga basada en auto satisfacción, que no es otra cosa que una especie de palmadita en el hombro diciendo, “Enhorabuena, lo has hecho”. Y con algo de lástima me doy cuenta de que ya no jugamos a videojuegos que nos diviertan, sino a constantes retos y competiciones que tienen la única finalidad de demostrar al jugador que hace uso de ellos, que es mejor que los demás.