Riot Games, el nuevo Blizzard
Cada vez que vuelvo la vista atrás, para pensar en lo que ha sido Blizzard para mí, me invade una extraña sensación de melancolía. Aún recuerdo con cariño, mis primeros pasos en los videojuegos de estrategia, tanto de la mano del fantasioso y medieval Warcraft, como de su hermano futurista y de elevada complicación, Starcraft. Otro de los pilares de mi vida gamer, fue sin duda alguna, la saga Diablo. Conocí el juego cuando era un auténtico canijo, que con una mezcla de miedo y curiosidad veía a través de la pantalla de un ordenador como su primo limpiaba la guarida del mal. Con todos estos juegos crecí, como persona y como jugador, consiguiendo de esta manera el interés en aquello que Blizzard tanto cuidaba, que era la historia más allá del videojuego.
Tiempo más tarde, descubrí un juego cuyo potencial de generar dependencia, no se queda muy lejos del de las drogas. Efectivamente, hablo de World of Warcraft. Esta franquicia multijugador masivo en línea consiguió que cada fin de semana, casi todo mi grupo de amigos nos conectáramos desde nuestras respectivas casas para hacer el asalto semanal a la Ciudadela Corona de hielo, combatir codo con codo en algunos campos de batalla, o incluso liar alguna que otra bronca en Vega de Tuercespina, la zona idónea para montar un buena gresca. Las horas que ese videojuego sustrajo tanto de mis amigos, como de mí, fueron demasiadas, aunque mentiría si dijera que no me ha quedado un buen recuerdo de ellas.
Pero Blizzard entró en decadencia. Aquellos desarrolladores que habían construido un imperio de los videojuegos empezaron a abandonar la compañía en busca de nuevos proyectos, mientras que ésta, comenzó a reclutar nuevos empleados que resultarían siendo más garrapatas que trabajadores. La calidad y el amor del que gozaban los juegos de Blizzard, desapareció de la noche a la mañana, y su absoluta falta de ideas salió a relucir con los continuos refritos que anunciaban una y otra vez, que lo único que pretendían era exprimir aún más el moribundo sello de World of Warcraft. Debo reconocer que Overwatch fue una gran sorpresa para todos, (y especialmente para mí, ya que hasta la fecha no se habían atrevido a publicar ni un solo shooter, el cual es mi género preferido), pero con el tiempo, acabaron condenando a su propio juego, debido a la congelación que este sufrió mientras sus desarrolladores se centraban en una segunda entrega, por supuesto, con su respectiva pasada por caja.
Una de sus mayores oportunidades de destacar entre todas las empresas del sector, llegó con la película de Warcraft. Pero esta obra obtuvo unas cifras muy por debajo de las esperadas, y no me extraña, la verdad, pues no supieron aprovechar la oportunidad, y terminaron publicando una película bastante regulera, que provocó que todos los planes de continuar la saga, acabaran cayendo en el pozo del olvido.
En cambio, el testigo ya oxidado que sujetaba Blizzard parece estar cambiando de mano, a una empresa mucho más joven y ambiciosa, que nos está recordando lo que ocurre cuando una desarrolladora invierte amor y esfuerzo en cada uno de sus productos.
Durante sus trece primeros años, Riot Games se dedicó prácticamente de forma exclusiva a su gran obra, League of Legends (la cual, por cierto, siempre ha sabido mantenerse entre los juegos más jugados). Sus inicios no fueron sencillos, los servidores de Riot cada vez ganaban más fama por su pésima calidad y sus constantes caídas, la comunidad se volvía más tóxica con cada día que pasaba, e incluso los desarrolladores de la compañía tuvieron que cancelar la creación de algún que otro juego que no terminaba de cuadrar con lo que tenían en mente.
Pero un día se les encendió la bombilla. Wild Rift y Teamfight Tacttics solamente fueron las primeras entregas del nuevo imperio de los videojuegos que comenzaba a dar sus primeros pasos. Con un grandioso anuncio en el cual nos informaban de que habían comenzado el desarrollo de varios proyectos, Riot Games se posicionaba como una promesa emergente de gran calibre.
Conforme esos proyectos han ido saliendo a la luz, la comunidad de jugadores no ha podido hacer otra cosa que reconocer su implacable éxito. Legends of Runaterra llegó al mercado siendo lo que Heartstone a World of Warcraft, y quizás por eso mismo no terminó de destacar especialmente, aunque debemos reconocer que tiene su núcleo de jugadores. Pero el premio gordo, sin duda alguna, vino de la mano de Valorant. Este shooter, basado en el exitoso juego Counter Strike, no solo consiguió una abrumadora cantidad de jugadores desde su lanzamiento, sino que desde entonces, siempre ha sabido mantenerse en alza, siendo hoy día uno de los cinco juegos más relevantes de panorama gaming actual.
La guinda del pastel, la puso la serie Arcane, la cual ha sido el ejemplo perfecto de un trabajo bien hecho. Su estrategia de marketing, contando con el empujón de las famosas plataformas Twitch y Netflix, provocó que el estreno de la animada serie obtuviera unos datos espectaculares. Pero esto no se quedó ahí, pues Arcane anunció colaboraciones en prácticamente todos los sectores, de tal manera que podíamos encontrar menciones en otros juegos como Among Us, o incluso un menú del Burger King inspirado en los personajes de la franquicia, que además, viene con skin de regalo. Si también contamos con que la propia serie ha sido todo un acierto en cuanto a trama, música y animación, comprenderemos fácilmente como se ha convertido en una de las obras líderes del catálogo de Netflix, con más de 34 millones de horas visualizadas, e incluso una valoración de 100% en la página de crítica Rotten Tomatoes, algo pocas veces visto.
Por supuesto, la serie de productos que Riot Games nos ofrece no se detiene aquí. En camino vienen el Proyecto L, que será un juego de lucha al más puro estilo Street Fighter, donde podremos combatir controlado a los héroes de League of Legends; el proyecto F, que parece ser la nueva competencia de un mercado que en su día gobernaba Diablo pero que ahora recae en el coreano Lost Ark; e incluso una obra que todos esperamos con ansias, pero que aún requiere mucho más tiempo en el horno, pero que algún día nos traerá un MMORPG ambientado en el mundo de Runaterra, lo cual puede ser una completa locura.
Sinceramente, espero que Riot Games continúe dándonos a los jugadores, ese trocito de pasión, cariño y sentimiento que Blizzard optó por cortarnos varios años atrás, dejándonos un vacío, que ahora, está volviendo a llenarse poco a poco.