Disaster Chefs, otra genial idea que no alcanza el 100%
Tal y como nos viene acostumbrando el afamado streamer bilbaino, durante los 5 programas que han ido emitiendo a lo largo de las semanas, hemos podido disfrutar de Disaster Chefs, un divertido concurso sobre cocina en el que hemos podido ver tras los fogones a personalidades como ElXokas, IlloJuan, Siro López, Lolito o incluso Mister Jägger, quien ya se está convirtiendo en un indispensable para este tipo de eventos.
El quinto y último episodio de Disaster Chefs comenzó durante el día de ayer con algo más de media hora de retraso (algo que no nos sorprende puesto que desde el primer episodio, la producción del programa ha dejado mucho que desear). Cambiando un poco el guion del programa, y ampliando los puestos que juzgaban cada plato con 9 cabezas más, el concurso siguió exactamente la linea que habíamos venido viendo anteriormente, y tras casi 4 horas y media de programa, a través de una competición que ya estaba decidida antes de llegar al postre, Werlyb y Paula Gonu se alzaron con una merecida victoria muy celebrable, puesto que dicho galardón viene acompañado del generoso premio de 40.000 euros al contado.
Pero salgámonos de la final y hablemos del concurso en general. Sin lugar a dudas, el proyecto nace de otras de las geniales ideas de Ibai Llanos, pero llega a nuestras pantallas totalmente mutilada por una organización, que en cualquier programa de televisión significaría algún que otro despido, y con un producto totalmente dominado por la improvisación y el caos, en buena parte, debido a la falta de disciplina de los streamers (aunque en parte, ese pasotismo y esa desorganización son la esencia del propio concurso). El nombre de Disaster Chefs fue elegido a la perfección, pues los mejores momentos del programa no han sido ninguno de los platos de más alta calidad que han llegado a la mesa de los jueces, sino los momentos mas desastrosos que han protagonizado los participantes.
El premio lo habrán ganado Werlyb y Paula Gonu, pero estoy seguro de que la mayoría con quedamos con la aparición de ciertos showman que hicieron de su paso por el programa, una espectacular serie de catastróficas desdichas. Ibai pelando patatas y volteando una tortilla, Telmo cortando ingredientes con la boca, Kiko Rivera tratando de evitar una alusión a la cocaína, o incluso la interpretación de los 11 Jägger, que tan perplejo dejó al jurado.
Hablando del jurado por cierto, una espléndida actuación de Marifé liderando esta mesa, acompañada de los ingeniosos pero a veces excesivamente largos comentarios de Sezar Blue, y rematados con un Pino Prestanizzi, que lejos de hacer gracia o favorecer la fluidez del programa, estaba más pendiente de conseguir seguidores en sus redes sociales o de grabarse un video junto a Kiko Rivera.
Por último ya, quiero volver a hacer hincapié en el problema de producción que este tipo de eventos nos viene mostrando ya, desde el mundial de globos que organizaron entre Ibai y Piqué, llegando a ver momentos bochornosos como en el que, el propio director de orquesta, Ibai Llanos, se equivocaba dando la puntuación final y otorgaba el quinto puesto a la pareja conformada por Viruzz y Siro, cuando en realidad ese puesto le correspondía a IlloJuan y ElBokerón.
Y ya ni hablamos de las promociones que hemos podido ver, porque el nivel de desastre asciende hasta limites inimaginables. El momento en el que rompieron un reloj G-SHOCK mientras trataban de recalcar su resistencia a los golpes, el momento el que se escucha a Sezar decir de fondo que la crema de cacao Shukran no está tan buena como la Nocilla, o incluso el espectacular momento en el que Kiko Rivera se refiere a los productos veganos de Heura como “Carne Mala”. Un verdadero desastre.
Además, cabe decir, que aunque la serie ha sido divertida, también se ha hecho bastante pesada, pues todos los episodios han durado más de tres horas, e incluso 4 en algunos casos. En fin, otra original idea que no alcanza el 100% debido a las fallas en ejecución de ésta.