Inspectora de fidelidad, una nueva profesión

Inspectora de fidelidad, una nueva profesión
Inspectora de fidelidad
Inspectora de fidelidad

El mundo en el que vivimos se encuentra en constante evolución, y muchas veces tenemos que lidiar con los principios de Charles Darwin, que declaraban como los seres deben elegir entre “adaptarse o morir”. Una clara prueba de esto se ha visto en el sector cinematográfico, donde ciertas empresas que no han sabido mantenerse han terminado despareciendo como es el caso de Blockbuster, mientras que otros negocios sí que han sabido recibir los nuevos tiempos con los brazos abiertos, llegando a convertirse en poderosos gigantes como Netflix.

En resumidas cuentas, allí donde hay una necesidad, se puede generar un negocio. Y con esta premisa como base es precisamente como ha nacido un nuevo oficio de lo más curioso, inspectora de fidelidad. Esta nueva profesión en auge consiste en contactar con hombres casados o en noviazgos, tratando de flirtear con ellos, para después enviar capturas de pantalla de las conversaciones a la persona contratante, que trata de poner a prueba la fidelidad de su pareja. Hasta ahora, esto es algo que podíamos haber visto en algún reality de internet, o incluso en alguna que otra serie, pero, ¿llegar a convertirlo en oficio?

Según cuenta Nicolly, de tan solo 22 años, mientras atravesaba una época difícil en la que necesitaba dinero, recibió un mensaje de Instagram en el que una mujer le ofrecía dinero a cambio de probar la fidelidad de su marido. “Le parecía muy guapa y era el tipo de su marido. Desconfiaba mucho de él porque ya le había engañado varias veces, así que quería que le coqueteara para ver si caía en la trampa”. Y efectivamente, así lo hizo. La joven, tras contar su experiencia en TikTok, comenzó a recibir otras solicitudes similares, descubriendo así una auténtica demanda de mercado. Por cada servicio, viene cobrando entre 30 y 40 dólares, que le suponen una renta mensual que oscila entre los 800 y los 1.000 dólares.

Pero este recién descubierto oficio puede conllevar cierto peligro, como le ocurrió a Iasmin, de tan solo 19 años. Tras un año ejerciendo como inspectora de fidelidad, tuvo la desafortunada suerte de que el hombre al que estaba probando comprobó el teléfono de su novia y descubrió todo lo que estaba pasando. Desde ese momento, el hombre emitió una serie de amenazas contra Iasmin, asegurando que se vengaría de ella. Finalmente, tras mucho temer, la pareja del acosador consiguió que éste cesara en su empeño. Aunque esto fue suficiente para que Iasmin abandonase esta nueva profesión.

Ahora, estimado lector, te pregunto. ¿Crees que es lícito, moralmente hablando, que una persona ponga a prueba la fidelidad de su pareja de esta manera? Supongo que la gran toxicidad que tienen algunas de las relaciones de hoy día, que beben de una dependencia excesiva, llevan a las personas a determinados puntos como estos. Aunque, según afirma Stefani Lara, una profesional de este nuevo servicio en auge, seis de cada diez hombres no pasan esta prueba. Además, se refiere a su labor como algo beneficioso, pues afirma que “Muchas mujeres sólo necesitan una prueba para salir de ahí”. Aunque asegura, que esta prueba no demuestra al 100% si una persona es fiel o no.

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