Un cuarto de baño que se convierte en prisión
Actualmente, la mayoría de las personas disponemos de algún que otro lugar donde somos capaces de sentirnos seguros y en paz. En la pluralidad de los casos, suele tratarse de nuestra propia casa, aunque probablemente muchas personas tengan otras opciones como parques, montañas, o incluso templos. Y precisamente es ahí donde reside la ironía de la noticia, pues, para la mujer tailandesa que la protagoniza, su propio cuarto de baño se convirtió en su prisión.
Este acontecimiento tuvo lugar en la ciudad de Bangkok, donde esta mujer, de 54 años de edad, entró a su baño durante el mes de Agosto como venía haciendo cualquier otro día. Pero esta vez el destino sería bastante más aciago, y un defecto en el picaporte que controlaba el acceso al cuarto, terminó por dejarla encerrada. Para más inri, la mujer había dejado su teléfono en otra habitación de la casa, por lo que además de encontrarse confinada, también estaba incomunicada.
Como es evidente, su primera opción fue la de pedir ayuda. Golpes y gritos trataron de captar la atención de algún vecino o persona cercana que pudiera acudir a su reclamo de auxilio, pero lamentablemente, no tuvo esa suerte. El tiempo transcurría, y nadie parecía percatarse de su situación, así que, lentamente, la mujer fue cayendo en la desesperación. Tras dos días completos, y gracias al uso de productos cosméticos, escribió un mensaje de despedida en la pared del cuarto que dictaba lo siguiente:
“Llevo atascada en el baño desde el 22 de agosto. Si muero, por favor, deja que Jay Lek se encargue de mi testamento. Por favor, dale la propiedad de Tuk a Tua Toon Tum. He bebido agua del grifo para sobrevivir. Sin agua, estaría muerta. Intenté forzar y romper mi salida, intenté gritar pero nadie me escuchó”.
Pero no todo estaba perdido, pues su hermana, al no saber nada de ella durante varios días, empezó a preocuparse y optó por avisar a la policía para denunciar su desaparición. Poco tiempo después, una brigada acudió a su domicilio, y al no obtener respuesta, comprobaron el interior de la casa. Una vez derribaron la puerta del baño, encontraron a la mujer en un estado de extrema debilidad, pues esta no había ingerido alimento en tres días.
Finalmente, la mujer fue trasladada con urgencia al hospital más cercano, donde, a pesar de su estado de debilidad, se pudo comprobar que gozaba de buena salud. Actualmente se está recuperando, y nada indica que esta historia pueda tener un desenlace triste.
Acontecimientos como estos me plantean la situación de los accidentes que puedan tener las personas que viven solas. Aunque intuyo que al no acudir a ciertas obligaciones diarias como puede ser el trabajo, rápidamente se sospecharía de que algo ha ocurrido, sí que puede ser una respuesta demasiado tardía, que termine llevando a una desgracia. Por lo que, en situaciones como estas, deberíamos tratar de tener siempre a mano una forma de aviso rápida que nos pueda llegar a salvar la vida.