Ayuso y el PP hacen una Master Class sobre estrategia política

Ayuso y Casado celebrando el resultado de las Elecciones Madrileñas
Los movimientos llevados en la campaña y durante el gobierno de la Comunidad han hecho que Ayuso se alce dentro de la política nacional. Aquí los puntos clave.

Isabel Díaz Ayuso se ha proclamado ganadora de las elecciones madrileñas. Su resultado de 65 escaños le deja a 4 de gobernar en solitario, y ha dejado fuera del gobierno a VOX que ya ha mencionado que no se interpondrá en su camino al gobierno de la Comunidad Autónoma. Pero, ¿cómo ha pasado de ser presidenta con la ayuda de Ciudadanos (Cs) y de uno de los peores resultados en la capital a tener la oportunidad de no tener ningún socio en el gobierno como todo apunta? Lo veríamos en varias claves:

La primera es sin duda el haber tenido de socio al casi extinto partido naranja. Su quietud, su poco movimiento como vicepresidente dentro del Gobierno y dar la cara en las peores situaciones, han hecho que no exista confianza alguna en la que se imponía como fuerza clave para decidir el resultado final en 2019. Durante estos dos años de gobierno del bloque PP-Cs, hemos visto en los medios como las peores imágenes y decisiones salía el exvicepresidente Ignacio Aguado dando la cara por el Gobierno de la Comunidad de Madrid, mientras que el PP con Ayuso eran la cara de la oposición de un gobierno “comunista” en la Moncloa. En la pandemia que nos asola y nos asoló en gran medida el año pasado, fue el PP quien abanderaba unas medidas de mayor libertad y menos restricciones que también han ayudado durante la campaña, siendo las limitaciones de movimiento y de horario que llegaban culpa del Gobierno Central o presentados por un Ignacio Aguado clavando la tapa del ataúd de su propio partido.

La segunda sería una campaña donde todos los partidos se han posicionado en contra del discurso de odio de los dos extremos: VOX y Unidas Podemos, pero donde el PP ha sabido llamar a ese voto útil tanto de la derecha madrileña como de la propia izquierda, donde PSOE y Más Madrid no han sabido mostrarse como una alternativa al partido azul. Incluso en distritos históricamente bastiones de la izquierda, tanto de la más cercana al centro como de la más radical, como Villaverde, Vallecas o Carabanchel, el PP se imponía ante las fuerzas contrarias a su ideología.

Por último, la guinda sobre el pastel se la lleva la convocatoria de elecciones anticipadas. Tal como dejó la Asamblea de Madrid las elecciones de 2019, una moción de censura dejaba en la oposición probablemente a Ayuso, y con toda probabilidad un gobierno del PSOE en Madrid. Un gobierno que hería de muerte a Ciudadanos y al Partido Popular, en beneficio de VOX, por la derecha, y del PSOE, en la izquierda, que tomarían con fuerza la capital. El primero como oposición férrea y el segundo en el gobierno con la ayuda de Pedro Sánchez desde Moncloa. Esto hubiera dejado como último bastión del PP a José Luis Martinez-Almeida, una figura que si ha utilizado el discurso de la sensatez no tiene ni la fuerza ni el carisma para hacer frente a este gobierno.

El mayor perdedor de estas elecciones sin duda es un Pablo Casado, desaparecido en la política nacional y que forzaba el incluirse en las fotos con Ayuso. No me extrañaría que hubiera primarias en el PP antes de las próximas generales y que luchen entre sí las dos cabezas de la "gaviota bicéfala".

Sin duda, unas elecciones y unos movimientos que algún estudioso de las Ciencias Políticas podría ver muchas otras cosas que yo, en mi ignorancia, desconozco o ni siquiera veo. Pero, los movimientos llevados a cabo por Ayuso la han alzado en el panorama nacional y han dejado heridos a todos sus oponentes políticos.