Antivacunas de renombre
Casi dos años después de que el primer caso de Covid 19 se manifestara entre la población, siendo el preludio de una pandemia con unas repercusiones que nadie era capaz de predecir, hemos logrado recuperar gran parte de nuestra forma de vida natural, gracias a los remedios que se han desarrollado con el fin de generar una inmunidad de rebaño que nos postule de la forma más resistente frente al virus. Y dichos remedios se basan en dos principales elementos, vacunas y mascarillas.
Ambas, son la clave de un sistema de reducción de transmisión y de los efectos generados por el virus, que tratan de protegernos de la forma más eficiente posible. Respecto a las mascarillas, ya hemos normalizado su utilización, y aunque parte de la población sigue y seguirá haciendo un mal uso de ella (especialmente aquellos que la llevan por debajo de la nariz, ya que al fin y al cabo, si lo vas a hacer mal, mejor que ni lo hagas), en términos generales, es algo que la sociedad ya ha aceptado y adaptado como algo cotidiano. Pero, ¿qué ocurre con las vacunas y sus tan polémicos renunciantes?
Los antivacunas, grupo formado principalmente por personas que comparten una línea de pensamiento negacionista y conspiranoica, afirman que no existe necesidad alguna de recibir la inoculación de ningún producto, ya sea basándose en la desconfianza por el contenido de la propia inyección u otra amplia selección de motivos como por ejemplo, religiosos. La propia OMS, es decir, la Organización Mundial de la Salud, ha definido a este colectivo como una amenaza a la salud pública, ya que su negativa a recibir dicha dosis supone un incremento de contagios que puede terminar acabando con la vida de otros individuos, que de manera ejemplar, sí que cumplieron responsablemente con su vacunación.
Pero dentro de los antivacunas, quiero hablar especialmente de aquellos que tienen una mayor repercusión mediática debido a su fama. Jim Carrey, Novak Djokovic, Dwight Howard, Robert de Niro, Kyrie Irving o Miguel Bosé, son varios de los nombres que resuenan en lo alto de la cúspide antivacuna, y creo que en ellos reside buena parte del problema. Que una persona decida renunciar a la recepción de la dosis debido a sus propios principios morales, es algo que aunque considere erróneo, me puede llegar a parecer comprensible, ya que al fin y al cabo eso es lo que verdaderamente cree dicha persona. Pero en el caso de famosos de renombre, que disponen de una repercusión mediática tan grande, considero que no deberían de influir a la población haciendo uso de argumentos conspiranoicos no demostrados, pues no deja de ser otra cosa que tratar de conseguir lo que ellos mismos desean influyendo el miedo en la población.
Vivimos en un mundo totalmente loco. Estoy bastante seguro de que las altas esferas confabulan día tras día para hacer que la sociedad adopte una actitud lo más dócil y manipulable posible, e incluso soy de las personas que tienen la creencia de que el devastador virus que tanto daño nos ha causado viene originado de forma consciente desde algún laboratorio. Como ya he aclarado muchas veces durante mis artículos, me considero defensor de la libertad de pensamiento, pero el tema de rechazar una vacuna en plena pandemia mundial, es algo que va más allá del individuo, pues al fin y al cabo, tu libertad acaba donde empieza la de los demás. Y una persona sin vacunar, puede ser un foco de infección con repercusiones letales para todos los demás.