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Google Review
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Últimamente, se está volviendo cada vez más frecuente encontrar reseñas de Google escritas por clientes despechados, que califican con una estrella aquellos locales que han visitado, acompañando la mala valoración con un texto que desacredita la eficiencia de dicho negocio.

Literalmente, al reseñador en cuestión, esto no le cuesta nada más que un par de minutos de su tiempo, mientras que los daños que puede causar una reseña negativa en un negocio, sí que puede tener una repercusión mucho más notable. Anteriormente, creo que aquellas personas que invertían ese ligero esfuerzo en escribir una reseña sobre un sitio, lo hacían desde un punto de vista crítico, sin malicia ninguna y con el único afán de compartir su opinión con otros usuarios. Pero hoy día, se está volviendo bastante común que cada cliente descontento, vierta veneno sobre la página de reseñas, aunque no tenga razón ninguna.

“Si ofreces un chupito por lo que pago por cenar, también podrías invitar” o “Al parecer, sin reserva no te dan ni opción a esperar mesa libre” son algunas de las reseñas que se han vuelto virales últimamente, en las cuales se cuestiona unos aspectos del mundo de la hostelería que algunos clientes dan por hecho, sin que sea ningún tipo de norma obligada. Pero esto no queda aquí, pues recientemente existe otro caso en el que un extraño cliente publicaba la siguiente reseña:

“Llegué al restaurante muy ilusionado, ya que me lo habían recomendado, pero todas mis ilusiones se vinieron abajo. Empecemos: Para empezar, cuando estábamos entrando había un señor pidiendo limosna en la misma puerta al cual le tuve que dar 3€ ya que me empezó a mirar de una forma extraña. Después, cuando nos sentamos les pedí por favor que me trajeran los platos y cubiertos de color azul porque el azul me relaja, me dijeron que no tenían y tuve que cubrir los tenedores de papel para no tocarlos con mis manos. La comida estaba bastante bien, la verdad, aunque de decir que no me gustó nada que los camareros llevaran uniformes negros. Para terminar, tuve que salir del restaurante corriendo para evitar que el señor de la entrada me mirase.”

También hay que hablar de la parte del servicio, pues muchas veces, estas reseñas negativas reciben contestaciones maleducadas por parte del local visitado, aunque debo reconocer que la mayoría de las veces, las contestaciones suelen aportar un punto de vista diferente que retrata a la perfección el tipo de cliente del que se trataba (por poner ejemplos, clientes que ni siquiera piden una consumición por persona o que incluso traen comida desde fuera del negocio).

Con todo esto, en realidad quiero llegar a un punto de concienciación. Creo que deberíamos ser un poco más considerados a la hora de realizar una reseña, pues aunque salgamos insatisfechos de un negocio, cargar contra ellos de forma cobarde a través de las reseñas de Google, le puede generar un gran daño a ese sitio, y tenemos que tener en cuenta que, mientras que para nosotros simplemente se trata de “quedarnos a gusto”, para ese local, supone un negocio como tal, en el cual trabajan personas que hacen de ese servicio el método de sustento de sus vidas.

Es decir, no digo que esté prohibido hacer reseñas negativas. Pero antes de escribir de forma envenenada por el calentón del momento y la sensación de poder que genera el juzgar un negocio como si fuéramos expertos en el tema, apliquemos un baremo de sensatez que haga de nuestra reseña, un comentario útil y constructivo tanto para el resto de usuarios como para el propio local, dejando la malicia a un lado.

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