El precio de los videojuegos
Durante los últimos años, el precio de los videojuegos se incrementa cada vez más, con lo que las compañías están comenzando a desarrollar nuevos sistemas para obtener recursos sin efectuar cobros tan abusivos.
Ya es un hecho, la nueva generación de consolas ha llegado acompañada de una subida en el precio de los videojuegos, alcanzando así la desmesurada cantidad de 80 euros por pieza. Si hacemos referencia a un videojuego triple A, entendemos que la inversión económica y el desarrollo de éste son de mayores dimensiones, y podríamos llegar a entender que un juego subiese su precio hasta tales cantidades, pero muchas veces no son juegos tan pulidos ni tan cuidados, y eso sin hablar de ciertas compañías como Nintendo, que no rebajan ni un céntimo sus obras por más que pasen los años.
Precisamente por estos motivos, me genera gran entusiasmo cada vez que un juego indie o de bajo presupuesto logra hacerse con un gran público, como ocurrió con Among Us, que fue capaz de convertirse en el juego del momento viniendo de un estudio de lo más modesto (aunque cabe destacar que los streamers tuvieron mucho que ver en ese ascenso al éxito). Pero que al fin y al cabo, destaca como la jugabilidad y la originalidad pueden sobreponerse a unos gráficos 4K.
Con el fin de adaptarse a los nuevos tiempos, y bordear ese sablazo económico que supone al jugador el desembolso directo de 80 euros, muchas firmas de videojuegos han desarrollado otras estrategias bastante efectivas. La idea de lanzar un juego como free to play, y dentro del mismo juego, generar la opción del gasto de dinero, es una de las más frecuentes en la actualidad. Aunque hay dos vertientes, una de ellas mal implantada, en la que se ofrecen beneficios demasiado desbalanceados a cambio de dinero, como es el caso de los pay to win; y otra mejor implementada, que recompensa el desembolso del jugador con un contenido estético bien trabajado (skins) o incluso algunos beneficios, que se podrían obtener simplemente con horas de juego.
También existe otro sistema que me parece muy acertado, que consiste en la creación de una plataforma en streaming de videojuegos, que a cambio de una suscripción mensual que ronda los diez euros ofrece toda una biblioteca de videojuegos a disposición del consumidor. Sin duda alguna, una prometedora idea a sabiendas del éxito que han amasado otras plataformas parecidas como Netflix o Disney+, pero que debe combatir con una buena hornada de gamers que acostumbrados a tener su propia biblioteca de juegos, homenajeada como si valiera oro, les va a costar bastante adaptarse a este nuevo sistema, aun a sabiendas de sus beneficios, tanto para el jugador, como para la empresa, que obtiene una fuente de ingresos periódica.