Desde Rusia sin anime
Aunque a veces pensemos que la censura es algo del pasado, y que la sociedad ha evolucionado lo suficiente como para dejar a un lado cierto tipo de actitudes autoritarias, algunos países que creíamos civilizados demuestran de vez en cuando, lo lejos que quedan del ideal que acabo de mencionar. Esta vez hablamos de Rusia, y su cruzada contra el anime.
Según han detallado los medios durante los últimos días, los tribunales de San Petersburgo han apoyado la decisión que afirma que las películas live-action del famoso anime Shingeki no kyojin pueden dañar la salud mental de los más jóvenes, por lo que dichos largometrajes quedarán completamente eliminados del país. Para ello, han emitido un comunicado en el que declaran lo siguiente: “El largometraje cuenta con escenas que representan una crueldad sin igual. Titanes desnudos agarrando a gente y devorándola. Devoran niños, dando como resultado ríos de sangre. Que menores consuman esta película puede provocar problemas mentales, espirituales y morales, además de que también podrían desarrollarse ciertas fobias”.
Pero no se trata de un caso aislado, pues no es la única obra relacionada con la animación que sufre de esta censura. Apenas unos días antes, los mismos tribunales decretaban que la película de animación Akira puede llevar a los niños a tener un comportamiento violento y potencialmente autodestructivo.
Tratándose de estos dos casos en concreto, incluso podríamos llegar a comprender dicha censura debido a la naturaleza sádica y violenta de las obras, pero si observamos la lista completa de animes que el gobierno ruso ha censurado, descubrimos que esta criba no siempre ha necesitado tantos motivos.
Con la prohibición de Shingeki no kyojin y Akira, se convierten en catorce las obras de animación censuradas por el gobierno ruso, en cuya lista podemos observar famosos nombres como Elfen Lied, Ishuzoku Reviewers, Inuyashiki, Naruto, Nekopara, Princess Lover, Thensei Shitara, Slime Datta Ken o incluso Zombieland Saga, que aunque trata de un grupo de chicas reanimadas como zombis, no deja de ser el típico anime de idols lleno de color y canciones.
Y, por mucho que dichas prohibiciones siempre tengan como premisa la preocupación por la salud mental de los jóvenes, esta censura está siendo aplicada de forma general, imposibilitando la visualización de dichas obras tanto a los jóvenes, como a los adultos; con lo que ya han forzado a varios servicios de transmisión de video a retirar muchas de estas obras de sus catálogos, de forma totalmente forzosa y sin compensación alguna. Una vez más, Rusia vuelve a demostrar su evidente carencia de libertad.