¿Cómo es que me encuentro como si tuviera fiebre y el médico me dice que no tengo?
Creo que no soy el único que alguna vez he escuchado: “Para mí el tener 36,5º ya es tener fiebre, porque de normal tengo 35º” o algo por el estilo. En muchas ocasiones me he encontrado como sanitario con esa situación, y, como viene época de frío y de controlar el termómetro es hora de sacar a la luz el qué es la fiebre.
La fiebre es un signo, o así es como llamamos técnicamente a los síntomas que son objetivos y no dependen del paciente. Viene determinada por la temperatura, fácilmente medible y que da un valor. Ese valor “va a misa”, es decir, no cambia en ese momento y se puede controlar por mediciones (vamos a obviar que según donde se tome esa temperatura hay que valorar otras cosas para saber la temperatura interna del paciente o la persona a la que se tome). Por ejemplo, el dolor no es un signo ya que depende de la impresión y la tolerancia al mismo que tenga cada uno. Según todos los medios y fuentes que te encuentres, la fiebre es considerada desde los 37,5º (siento no saber la medida para nuestros amigos anglosajones, pero hablaremos de grados Celsius). A partir de esa temperatura, comienzan las denominadas por todos “décimas” o febrícula si quieres sacar tu monóculo del bolsillo.
Esto es lo que es. Pero, ¿por qué se llega a decir esa típica frase? Si bien, esa temperatura es la que nos indica que el cuerpo está combatiendo una infección (suele ser la explicación más normal a la temperatura del cuerpo elevada) muchos pueden llegar a sentir todo lo que conlleva tener fiebre fuera de esa temperatura. Escalofríos, malestar general, tiritonas… todo eso sin llegar a esa temperatura que nos indica el comienzo de la fiebre. Esa sensación tiene nombre y se llama sensación distérmica.
Si bien, los 37,5º marcan esas décimas y los 38º la fiebre, no todo el mundo suele tener la misma temperatura de base o en estado basal (aquí os voy dejando pildoritas de traducción médico-población general). Hay gente que mantiene un poco más alta y da gusto acercarse a ellos en invierno y luego, hay gente fría como el corazón de tu ex. En muchas ocasiones, esa gente que mantiene una temperatura más baja, al subir un poco puede manifestar estos síntomas y creer que tiene fiebre. Todos hemos pasado alguna vez por esa sensación y al ponernos el termómetro marcar 36º, y tener que ir a clase o al trabajo.
Ahora que ya sabéis diferenciar esto, la próxima vez que vayáis al médico y no hayáis medido una temperatura que marque fiebre, no digáis que tengáis fiebre.