El día que el payaso lloró
A día de hoy, existe una gran cantidad de películas que podríamos categorizar como grotescas, macabras y de mal gusto, con argumentos en los que se cuestiona hasta dónde puede llegar la moral de las personas. Algunos de estos títulos más famosos son “A serbian film”, “el ciempiés humano” o “Saló o los 120 días de sodoma”, largometrajes capaces de transmitir al espectador el crudo reflejo de las mentalidades más crueles y perturbadas. Pero una de las obras del sector, sobre la que recae un mayor grado de expectación, es “El día que el payaso lloró”, del ya fallecido actor y director, Jerry Lewis.
Dicha película, filmada en 1972, narra la historia de un payaso que se ve forzado a trabajar en un campo de concentración nazi, cuya labor consiste en entretener, divertir y guiar a un grupo de niños judíos hacia las cámaras de gas. El propio Jerry Lewis tuvo serias dudas sobre si debía aceptar dicho trabajo, aunque finalmente optó por interpretar él mismo al payaso alemán Helmut Dorque. La obra tuvo muchos problemas de financiación, pues tuvieron que lidiar con una serie de inconvenientes que se les cruzaban en el camino, como que el productor abandonase el proyecto, o la desaparición de parte del equipo de grabación. Tras que el rodaje fuera finalizado, gracias al propio Jerry Lewis, que invirtió buena parte de su fortuna en ello, fue completamente paralizado antes de su distribución, pues este mismo definió su propio filme como una vergüenza que nunca saldría a la luz.
Casi 40 años después de su rodaje, muy pocas personas pueden presumir de haber visualizado la polémica obra, y la inmensa mayoría de ellos, lo han hecho en pases privados organizados por el mismo Jerry Lewis, quien guardaba la única copia de la película en la caja fuerte de su oficina. El actor Harry Shearer, quien pertenece al reducido grupo de personas que han podido ver la película, realizó las siguientes declaraciones: “Perfecta en su monstruosidad. Era un objeto perfecto. Esta película es tan drásticamente errónea, está tan equivocada, su espíritu y su humor están tan salvajemente fuera de lugar que nadie podría, ni en una fantasía de lo que podría ser idealmente, mejorarla. Después de verla, todo lo que puedes decir es “Oh, dios mío””.
Para sorpresa de todos, durante el año 2015, el actor Jerry Lewis donó una copia incompleta de la película a La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, bajo la premisa de que dicha obra no pudiera ser proyectada antes del mes de Junio de 2024. Hecho afortunado, ya que a los dos años siguientes el propio Lewis falleció a causa de una enfermedad cardiaca.
Ahora mismo, nos encontramos a menos de tres años de la fecha estipulada por su creador para poder ver el polémico largometraje que tanto revuelo ha generado. Pero a mí me surge una duda, puesto que, siendo una obra que roza ya los 40 años de edad, existe la opción de que su visión cruda y grotesca de la realidad, se haya quedado muy por debajo de los estándares a los que la sociedad actual está acostumbrada, puesto que las películas que cuestionan la ética del ser humano, son algo bastante común, y podemos ver una buena selección de ellas en algunas de las plataformas de visualización en streaming, como es el caso de “El círculo”, ”El hoyo”, o la recientemente estrenada serie, “El juego del calamar”. Por lo que no sería tan extraño, que el día que finalmente podamos ver la película, acabe decepcionándonos por completo.