El número del juego del calamar
Tal y como ya ocurrió con el largometraje Parásitos, El juego del calamar ha sido otra de las producciones coreanas que no ha tardado mucho tiempo en convertirse en todo un éxito. En menos de 10 días, ya ocupaba el número uno en las tendencias de Netflix, y se posiciona entre las 50 mejores series en la plataforma IMDb. Clasificada como cruel y grotesca, esta serie ha sabido captar a la perfección el factor de morbo que reside en la sociedad actual, disfrutando del boca en boca como método de difusión. Pero no queremos hablar de su innegable éxito, si no del revuelo que ha generado con un número de teléfono.
A lo largo de los dos primeros episodios de la serie, podemos ver escrito en el reverso de la tarjeta que otorga el acceso al juego del calamar, un número de teléfono. Dicho número fue censurado en sus tres primeras cifras por parte de la dirección de la serie, ya que es algo considerado como personal, y queda protegido bajo la ley de protección de datos. El problema ocurrió, ya que las cifras que optaron por censurar, fueron las tres primeras, y teniendo en cuenta que el número de teléfono es perteneciente a la ciudad de Seúl, solamente era necesario volver a añadir el prefijo correspondiente a la localidad para obtener el número completo. Por lo que, efectivamente, utilizaron un número de teléfono en posesión de un particular, sin apenas reparar en ello.
Días más tarde, la dueña del número, ha denunciado que su propio teléfono se ha convertido en una pesadilla, puesto que recibe una oleada de llamadas de forma constante, sin importar que sea de día o de noche, alegando que en poco tiempo ha tenido en su registro llamadas de hasta 4.000 números diferentes.
Tras la denuncia, Netflix y la productora de la serie, Cyron Pictures, se pusieron manos a la obra para tratar de solucionar el problema que argumentaron no haber previsto (algo totalmente creíble, ya que de haberlo sabido, probablemente hubieran puesto un número de teléfono de su propiedad con un mensaje grabado, a modo de gancho publicitario). Pero tras recapacitarlo, una vez que ya ha sido publicado el número, el daño ya está hecho, por lo que la recomendación por parte de la plataforma no es otra que realizar un cambio de número de teléfono por parte de la dueña, y aceptar una compensación económica de un millón de wones, que aunque suene muy abultado, equivalen a 725 euros, y que días más tarde fue incrementada hasta los 5 millones de wones, es decir, poco más de 3.500 euros, para que nos entendamos.
La respuesta de la afectada ha sido negativa, pues defiende que su número está vinculado a un negocio familiar, con lo que cambiarlo supone una buena cantidad de problemas, además de alegar que ni Netflix ni la productora, han pedido siquiera disculpas por los daños causados.
Efectivamente, tal y como recoge el artículo 59 de la Ley de protección de datos de Corea del Sur, se ha producido una infracción por parte de los creadores de la serie, aunque este va a ser un proceso complicado, puesto que no hay ningún precedente que pueda reflejar una sanción que tomar como base. Personalmente, creo que la dueña del polémico número está aprovechando la negligencia cometida desde por la plataforma de video para tensar la cuerda y así tratar de sacar la mayor cantidad de dinero posible, antes de acabar cediendo, pero parece que de momento tendremos que esperar para saber en que acaba desembocando todo este asunto.