Vetado en un buffet por comer demasiado

Vetado en un buffet por comer demasiado
Bufé libre
Bufé libre

Siempre que he tenido la ocasión de acudir a un buffet libre con los amigos, hemos realizado una bochornosa escena, que poco se diferencia de la imagen de una piara de cerdos arrimando el hocico a un abrevadero. Desde platos colmados hasta tal punto que tienes que regresar a tu mesa caminando despacito para que no se te caiga nada al suelo, hasta aquellas fatídicas tardes en las que optábamos por poner fin a nuestro excesivo banquete realizando una competición de comer gelatinas más rápido, y os doy una pista, no solo evitábamos hacer uso de los cubiertos, sino que también prescindíamos de los brazos. Pero entre todas esas visitas al palacio de la comida sin límite, siempre he podido escuchar la misma broma, una y otra vez. “Algún día van a prohibirnos la entrada”. Después nos reíamos, o seguíamos engullendo con el fin de no perder tiempo, pero siempre quedando todo ahí.

Gelatina

Sin embargo, este acontecimiento ha terminado sucediendo, aunque evidentemente, no a nosotros, puesto que en un restaurante de Changsha, ciudad de China, han terminado optando por vetar a un cliente habitual, debido al volumen de alimentos que ingiere cada vez que lo visita.

El hombre afectado, un bloguero que responde al nombre de Kang, suele transmitir en vivo sus copiosas comidas, y no ha tardado en denunciar en un canal de televisión local, lo que considera que es una total y absoluta injusticia discriminatoria por parte del restaurante en cuestión. Por otro lado, su contraparte, el dueño del buffet, tampoco ha tenido problema en hacer pública la situación, pues acusa al sentido común la prohibición que ha establecido, exponiendo las siguientes razones.

Cada vez que viene aquí, pierdo unos cientos de yuanes.” (Para aclararnos un poco, unos 100 yuanes vienen siendo al cambio, algo menos de 14 euros). “Incluso cuando bebe leche de soja, puede beber 20 o 30 botellas. Cuando se come las manitas de cerdo, consume la bandeja entera, y en cuanto a las gambas, generalmente la gente usa pinzas para recogerlas, y él usa una bandeja para tomarlas todas.” Estas palabras no parecen estar exageradas en absoluto, ya que el propio Kang presume que en su primera visita pudo ingerir kilo y medio de manitas de cerdo, mientras que en la segunda fue capaz de devorar 4 kilogramos de gambas.

Entonces, ¿es lícita la prohibición establecida por parte del restaurante? Desde un punto de vista legal, podemos asegurar que así es, ya que el veto de acceso al restaurante en cuestión no genera perdida alguna en los consumidores, por lo que oficialmente no vulnera sus derechos. Si por contrario, hacemos hincapié en un punto de vista moral, tampoco considero que el dueño del negocio deba remitir su prohibición. Normalmente, este tipo de locales suele disponer de un cartel bastante visible en la zona de recepción donde dejan claro que se reservan el derecho de admisión, lo cual les permite seleccionar si alguno de sus clientes no cumple con los estándares preestablecidos, y más aun tratándose de una persona que habitualmente acude al negocio generando exclusivamente pérdidas. Otra cosa diferente, sería si, habiendo pagado ya su acceso al local, estos le prohibiesen continuar consumiendo alimentos, y lo digo desde la experiencia, pues no sería la primera vez que un restaurante de buffet libre me retira los cubiertos de manera discreta (aunque esta sutil referencia de que ya he comido suficiente, suele tener un efecto irónicamente contrario).

Vetado en un buffet por comer demasiado
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