Vieja Sanidad VS Tecnología
En Filofa somos consumidores del mundo de los videojuegos y solemos estar un poco al tanto de las mejoras en los sistemas de juego. Pero sin duda de lo que menos se habla normalmente es en el avance que supone estas tecnologías en sectores diferentes. Muchas veces, se ha atacado a la industria del videojuego encontrando justificaciones en juegos de guerra, tipo Call of Duty o Battlefield entre otros, a masacres en institutos de Estados Unidos. Sin embargo, poco se habla del avance que ha supuesto este hobby.
La mayor aportación tanto en características de juego como en aplicaciones a otros sectores es la realidad virtual o la realidad aumentada. La realidad aumentada ha encontrado su cenit en juegos como Pokémon Go o en otros juegos menos conocidos de móviles, haciendo que el mundo real sea el campo de juego. La realidad virtual, mucho más costosa, hace justo lo contrario, nos adentra en un mundo virtual.
Aunque todavía es complicado ver a los gamers utilizar esta realidad virtual, han encontrado su base de financiación en otros sectores. El turismo, la cultura y la sanidad han aprovechado las características de esta tecnología para dar cabida a nuevas aplicaciones. La visita de yacimientos arqueológicos viendo cómo podrían haber sido en su momento de mayor esplendor o nuevas formas de mostrar toda la cultura que se guarda en museos.
En sanidad, la realidad virtual y aumentada ha dado un gran salto en las técnicas y cuidados al paciente. Uno de los más conocidos es el sistema quirúrgico Da Vinci, un robot equipado con características de realidad aumentada que ayuda a intervenciones quirúrgicas y que puede ser dirigido a distancia. Esto quiere decir que el cirujano que realiza la intervención a través del robot no necesita estar presente en la misma sala de la intervención. Sin olvidar que, al no requerir intervención directa de los sanitarios, el riesgo de infecciones es mínimo.
Pero esto no acaba aquí. La aplicación de la realidad virtual está ayudando al tratamiento de fobias y otras enfermedades mentales. También, ayuda a mejorar las prácticas de todos los sanitarios sin necesidad de paciente alguno, como si pasaran la pantalla de un videojuego, llegando con más experiencia a la realidad, y reduciendo la sensación de “conejillo de indias” que todos hemos vivido con algún profesional en prácticas.
Ahora bien, ¿es buena la implantación de toda esta tecnología en la práctica sanitaria? Sin duda sí, la sociedad y la vida evoluciona con la llegada de la tecnología, ¿cómo no vamos a dejar que se adentre en otros apartados y no se quede solamente en el videojuego? Sin embargo, la duda sobrevuela como todo lo que avanza la tecnología. Aunque no vaya de la mano, si que se ha visto como la llegada de tecnología reduce los puestos de trabajo y reduce a su vez la atención humana y cara a cara, algo muy necesario en algunas ocasiones en la sanidad. El mayor ejemplo lo hemos vivido con la lelgada de las citas telefónicas con médicos y enfermeros, abrazado por muchas personas que no quieren perder el tiempo en la sala de espera de algún centro sanitario y odiado por muchos otros que no entienden como no se realiza la misma atención presencial de siempre.
El debate queda encima de la mesa. Solo queda ver si abrazamos el avance tecnológico y hacemos que aporte puntos positivos en nuestra calidad de vida o hacemos que esa calidad se vaya viendo cada vez más reducida.