Alemania se planta ante la FIFA
A falta de un día para terminar los partidos de la primera jornada del Mundial, ha habido dos grandes controversias: la cerveza y los brazaletes. De la cerveza ya hablaremos, hoy nos centramos en los brazaletes.
Y es que uno de los temas de los que más se habla es de la persecución y la criminalización de la homosexualidad en el país anfitrión. La supresión de derechos fundamentales para Occidente está a la orden del día en Catar, y es algo que selecciones como Inglaterra, Gales, Alemania o Dinamarca estaban decididas a sacar a la luz durante los partidos.
Sin embargo, el Gobierno catarí fue más rápido y acudió a la FIFA. La primera de las cosas que se prohibían era la cerveza, ya escondida y reducida a las fanzone de las selecciones. Recordemos que como país árabe que es, las bebidas alcohólicas se encuentran prohibidas en Catar. La segunda de las peticiones es la limitación de las críticas hacia la política del país. Críticas que iban a realizarse a través de los brazaletes de capitán, que mostrarían un logo con el que está de acuerdo la propia FIFA.
Para evitar que los capitanes de las selecciones, sobre todo europeas, portasen un brazalete con motivos LGTBI+, amenazaron con sanciones deportivas. La primera opción que eran las sanciones económicas se descartó ya que todos los futbolistas implicados estaban de acuerdo en pagar las multas necesarias para reclamar por los derechos humanos en el país.
Ante la posibilidad de sanciones a los jugadores que lastrasen la competición al conjunto, fueron muchos los que se echaron atrás. Todos los jugadores sueñan con levantar el trofeo. Sin embargo, Alemania encontró un vacío legal: nadie dijo nada de las botas. Y fue en las mismas donde todos los jugadores portaron los colores del arco iris, en clara simbología en pro LGTBI+. A esto añadieron el gesto de taparse la boca durante la foto al 11 inicial alemán, en clara alusión a la censura que estaba impartiendo Catar y FIFA. Pero, el capitán, Manuel Neuer, fue más allá. Portó el brazalete de la discordia hasta que uno de los árbitros le indicó que se lo quitase o asumiría la sanción deportiva.
El revuelo está servido y muchas de las selecciones, sobre todo del norte de Europa, se están desmarcando del organismo del fútbol mundial, amenazando con irse del mismo. La que no se espera que haga nada será nuestra selección, ya que Luis Rubiales, presidente de la RFEF, y el presidente de FIFA, Gianni Infantino, son bastante cercanos. Menos aún si hablamos que el presidente de la RFEF se llevó la Supercopa de España a uno de estos países de la península arábiga.
El debate no terminará hasta que acabe este atípico Mundial de Catar. Ya existía dicho debate meses y años antes del comienzo, más si cabe durante el torneo. Por cierto, la última es que quitaron la bandera de una ciudad latinoamericana a una aficionada porque creían que llevaba alusiones a la comunidad LGTBI+, ni ellos mismos saben contra qué están.