El deporte trans, entre la justicia y la discriminación

El deporte trans, entre la justicia y la discriminación
Lia Thomas, antes y después del cambio
Lia Thomas, antes y después del cambio

Llegaba a mis manos la noticia de la nadadora trans estadounidense Lia Thomas. Tras ver como arrasaba en el deporte femenino, varias nadadoras se quejaron ante lo que creían que era una injusticia. Lia Thomas, antes de entrar en la terapia sustitutiva hormonal y realizar su cambio de género, participaba en el deporte masculino. La diferencia es abismal ya que antes de considerarse mujer no llegaba al top 400 y en el femenino arrasa en cada participación. Si bien es algo complicado que legislar, la curiosidad me ha hecho traeros a Filofa cuál es la situación actual del deporte trans en el mundo.

La única legislación en la que se basan para incorporar o no a la categoría femenina a deportistas transgénero es la que creó el COI. En un análisis no debe de superar los 10 nanomoles por litro de testosterona en sangre. Aquí, la mayoría pensaremos que con la terapia sustitutiva esos niveles de testosterona se igualarían y les quitaría la ventaja física a las deportistas qué nacieron hombres. Cabe recordar que la testosterona como otras hormonas dependiendo de la cantidad se puede considerar dopaje. Sin embargo, el mínimo de mantener un año la terapia no iguala esos niveles de hormonas con el género femenino biológico, manteniendo ese “pseudodopaje”.

A su vez, muchos son los investigadores que han dejado claro las diferencias en aptitudes físicas sobre todo si son de fuerza entre género masculino y femenino. El desarrollo de la musculatura, sobre todo en el tren superior, hace que las diferencias en los récords y el rendimiento de los deportistas sea mayor en este tipo de deportes que requieren fuerza. Uno de los ejemplos claros es la haltera neozelandesa trans que llegó a los Juegos Olímpicos de Tokio. Laurel Hubbard participó en la cita olímpica, quitando una plaza a otra levantadora de pesos, con 43 años. Algo curioso si vemos que comenzó su carrera deportiva en el 2017, es decir, justo en el primer año de la carrera olímpica.

Viendo claro que existen diferencias en el deporte entre los dos géneros biológicos, ninguna administración quiere dar el paso a legislar en este aspecto. Muchas de las legislaciones que existen, para competir en categoría masculina o femenina, solo se tenga en cuenta de qué género se identifica el deportista. Algunas federaciones o deportes tienen en cuenta el valor de testosterona en sangre propuesto por el COI, pero sabemos que estos valores se pueden falsear. Como cualquier otra sustancia puede reducirse en los controles para incluirte en la categoría femenina y luego volver a tus niveles fisiológicos de hormona. Habrá personas trans que lo hagan sin ninguna maldad, pero si algo hemos aprendido es que el ser humano es muy pícaro.
En mi opinión, solo podríamos llegar a dos tipos de soluciones:
La primera sería eliminar las categorías de género y que todos los deportes sean mixtos. Esto provocaría un detrimento en deportes de fuerza como la halterofilia del género femenino, y un detrimento en deportes que aplican una gran flexibilidad de deportistas masculinos, siendo injusto para ambos géneros por X o por Y.
La segunda, qué es la que más defienden los expertos y la que me parece más lógica, es que se abra la categoría transgénero. Así, tendríamos categoría masculina, femenina y trans, dando visibilidad a estos últimos deportistas, sin perder una competición justa y limpia para las féminas.

De todas maneras, estamos ante el comienzo de la legislación en cuanto a personas transgénero. Los aires están calientes y muchos esperan cualquier paso en falso para levantar la tormenta. Nadie quiere trabajar en un proyecto ley que tiene que lidiar por igual con la visibilidad del género femenino y el respeto a las personas trans. 

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