Las estrictas rutinas de una súper estrella
Durante la pasada temporada de la NFL, la súper estrella del fútbol americano, Tom Brady nos ha vuelto a demostrar que se encuentra en unas condiciones físicas óptimas, aunque vaya camino de los 44 años de edad. Si bien es cierto que el fútbol americano es un deporte en el que, dependiendo de la posición, los jugadores pueden llegar a permanecer más años en activo, no se puede negar que el veterano quarterback californiano está en plena forma, y para ello, mantiene unas estrictas rutinas en su día a día.
Uno de los puntos clave de su dieta reside en el abundante consumo de agua. Todos los días, lo primero que hace nada más levantarse de la cama es beber un vaso de agua con electrolitos, pues afirma añadir este compuesto a casi toda el agua que toma, la cual oscila entre 20 y 25 vasos diarios. La hidratación es uno de los puntos más importantes para que el cuerpo funcione correctamente.
Respecto a su alimentación, se inclina considerablemente por las verduras orgánicas, siendo estas un 80% del total de su nutrición. Para acompañarlas utiliza productos como arroz integral, quínoa o frijoles. Las carnes rojas, quedan totalmente relegadas de su dieta, y si alguna vez quiere hacer la excepción, siempre debe ser fuera de la temporada de fútbol. Pero la lista negra de alimentos engloba más productos, lácteos, alcohol, azúcar blanco, harina, sal, y café. Aunque confiesa que, si algún día se tiene que dar un capricho, se lo da, y sin remordimiento alguno.
Su entrenamiento trabaja especialmente la flexibilidad y relajación de los músculos. Prefiere evitar los ejercicios de pesas para aliviar lo máximo posible a sus músculos y así evitar lesiones, por lo que se centra en el trabajo con bandas elásticas.
También hace mención a la preparación mental. Antes de acostarse, el jugador dedica un tiempo a meditar, para relajar la mente. Y cuando se mete en la cama, lo hace con un pijama de biocerámica que es capaz de desinflamar los músculos durante las horas de descanso de su portador, las cuales, por cierto, deben ser al menos 8 horas.
Para que podamos comprender por completo el nivel de implicidad que mantiene Brady con su deporte, debemos saber que 10 días antes de la Super Bowl, el jugador le pidió a su mujer y a sus hijos que se fueran de casa hasta que llegara el encuentro, pues necesitaba abstraerse de cualquier distracción de su entorno.
Tras ver todas estas rutinas y costumbres, podemos afirmar que se toma bastante en serio su estilo de vida, tanto que incluso puede llegar a parecer algo enfermizo. Pero sea exagerado o no, no se le pueden negar los buenos resultados, ni a él, ni a las siete Super Bowls que cuelgan de su espalda.