Las sanciones en F1 no sirven
Hamilton y Verstappen chocan durante el GP de Gran Bretaña. Resultado: Hamilton gana la carrera y Verstappen gana una noche en el hospital.
Este fin de semana durante el Gran Premio de Gran Bretaña, se produjo un lance entre Hamilton y Verstappen que acabó con el holandés impactando contra el muro con una fuerza de 51G (51 veces la fuerza de la gravedad). Un accidente gravísimo que acabó con el piloto de RedBull de camino al hospital y con el de Mercedes saliendo el 1º con el coche completamente reparado tras la bandera roja. La sanción: Stop&Go de 10 segundos. El resultado: Hamilton gana la carrera.
Así pues otra vez más se confirma que las sanciones no sirven de nada. En otros deportes existen las tarjetas rojas o expulsiones. En el deporte de motor existen las banderas blanca y negra (lo que sería la amarilla en el fútbol) y negra, que supone la descalificación de la carrera. Hace décadas que no se ve una bandera de este tipo, y a los pilotos les sale barato golpear al rival de forma que su coche no sufra casi ningún desperfecto.
El mayor problema se produjo con la bandera roja. El piloto inglés tuvo tiempo más que de sobra para poder realizar todas las reparaciones, y solo tendría que sacar 10 segundos al resto para ganar la carrera (algo sencillo si hablamos que había mandado contra las vallas a su mayor rival). Así la sanción no sirvió de nada y solo hizo un poco más complicada la estrategia para ganar la carrera.
Pero no es el único en la Fórmula 1 que ha marcado la pillería en su diccionario. Muchos son los pilotos que han forzado banderas rojas en clasificación para intentar salir primeros (como Michael Schumacher en las calles de Mónaco), compañeros de equipo que provocan accidentes para generar un coche de seguridad y que así el equipo gane la carrera (caso del “crashgate” con el equipo Renault en Singapur), o alargar paradas en box para perjudicar a su propio compañero (como fue el caso de Fernando Alonso con Hamilton en McLaren). El premio de todas estas estrategias es el aplauso de los fanáticos y el odio de los rivales, haciendo cada vez más sucio el mundo del motor.
La FIA sin embargo sigue con la misma rutina. Provocar un accidente en una curva de alta velocidad donde nadie puede adelantar y estampar a un compañero y rival es algo normal para ellos. Lances de carrera los llaman para justificarse. Pero ¡ojo!, no te saltes más de 3 veces los límites de la pista que te echan de la carrera, porque eso sí que es peligroso. Seguiremos así puesto que lo que premia no es el deporte para a la audiencia, es ver como un piloto tiene un accidente y queda cerca de ver a San Pedro.