El auténtico Juego de Tronos, la batalla por Madrid
Una vez más, la realidad se pone al nivel de la más cruda ficción, pues la situación política vuelve a convertirse en una batalla por el poder. Esta vez, parece que los ejércitos naranjas han retirado su apoyo a Lady Ayuso de Madrid, y se firma una nueva alianza de color rojo anaranjado, para expulsar a los azules de los escasos bastiones que aun tenían bajo su mando, mientras podemos escuchar de fondo como suena la triste melodía de las lluvias de Castamere.
Dejando a un lado la dramatización, efectivamente, el ajedrez político ha vuelto a hacer un movimiento de jaque. Ciudadanos, que, para sorpresa de nadie, ha decidido volver a cambiar de dirección, ha optado por unirse al partido socialista con la intención de realizar varias mociones de censura allá donde puedan expulsar a los líderes populares, es decir, en Castilla y León, y en Murcia. Usando como escusa la vacunación de numerosos políticos azules (como si los acusadores estuvieran libres de pecado), y otros temas como la aprobación del pin parental, ejecutan esta maniobra unilateral de acceso al poder, demostrando una vez más las preferencias de la clase política.
Ante las mociones de censura presentadas en Murcia y Castilla, el gobierno de Madrid no ha perdido un segundo y ha anunciado la convocatoria de elecciones anticipadas, con el fin de esquivar el golpe socialista dándole la voz a los votantes, los cuales tiene toda la pinta de que respaldarán a la presidenta de la Comunidad de Madrid, debido a su férrea defensa sobre la imposición de restricciones frente a la pandemia.
Llegados a este punto, y con todas las cartas sobre la mesa, toca esperar a que el asunto trascienda a los juzgados, y estos emitan un veredicto, el cual probablemente sea recurrido alargando aún más este conflicto por el trono en Madrid. Y mientras los políticos compiten entre ellos por los puestos de poder, los más perjudicados vuelven a ser los de siempre, puesto que Madrid planeaba aprobar esta misma semana una ayuda de 600 millones de euros a comercios, pymes y autónomos, que, gracias a este conflicto, seguirán reposando en las arcas del estado, esperando a que venga otro corrupto de turno a llenarse los bolsillos.
Personalmente, creo que, al margen de la orientación política de cada uno, tenemos que coincidir en que no es el momento de hacer mociones de censura. Aún en mitad de plena pandemia, y con la situación que estamos teniendo que vivir, no cabe lugar para que se abran nuevas disputas por el control de las comunidades. Lo más sensato sería aguantar lo que nos quede, y depurar responsabilidades el día que todo vuelva a la normalidad. Pero una vez más, el egoísmo de unos pocos, vuelve a hacer sufrir a muchos.
Por eso, querido lector, te recomiendo que te replantees tu voto cuando te encuentres frente a las urnas, y que no olvides todos y cada uno de los pisotones que nos están dando, sin ni si quiera mirarnos a la cara.