¿Cambio en la jornada laboral?
Pablo Iglesias comunicaba su intención de proponer una reducción en la jornada laboral española.
Ayer saltaba la noticia. Pablo Iglesias comunicaba que se iba a proponer en la mesa de diálogo social la propuesta de bajar la jornada laboral a 4 días y 32 horas. Curioso por naturaleza, me he puesto a indagar por qué se quiere implantar esta medida, que ya venía en el pacto de Gobierno de Podemos.
La jornada actual laboral española nos dice que son 40 horas semanales de media. En el resto de Europa, las jornadas varían de 34 horas en países nórdicos a 40 horas en el mediterráneo. Si, como a mí, tenéis curiosidad, en Alemania y Reino Unido las jornadas son más extensas que en España.
El problema surge cuando hablamos de la productividad de esas horas. Ahí es cuando aparecen los problemas. Salario mínimo por debajo de países como Francia, Reino Unido o Bélgica, seguridad laboral precaria (muchos de los trabajadores subsisten con trabajos eventuales o no indefinidos), poca conciliación laboral con poco tiempo para el descanso y la desconexión entre jornadas laborales... Conceptos que nos colocan en el Top 3 de peores condiciones laborales de Europa y que, obviamente, afectan a la productividad en el trabajo dejándonos poco por encima de la media europea.
Según el Ejecutivo, con esta medida vendrían a paliar parte de esta situación, además de generar forzosamente puestos de empleo, ya que esa reducción de horas por trabajador tampoco es que pueda desaparecer. Los empresarios y autónomos, según líderes de ATA y el Cepyme, no están muy por la labor de aplicarla. Es cierto, que en el momento actual de pandemia por el Covid-19, no verían con buenos ojos aplicar esta reducción y hay debates más candentes y urgentes encima de la mesa.
Quizás el aplicar reducciones de la jornada, donde no está muy alejado de la media europea y no es en uno de los países donde trabajamos más a la semana, no sería el debate. El problema como viene siendo habitual desde tiempo atrás son las condiciones en las que trabajamos los españoles. Todos hemos salido al mercado laboral y nos hemos encontrado con esos contratos basura donde prácticamente nos dicen: “o lo aceptas o lo dejas, hay una persona detrás de ti que lo cogerá” y te dan una palmadita en la espalda cuando te quejas de estas condiciones. La vida a nuestro alrededor subía de precio mientras manteníamos los mismos salarios. Los jóvenes nos vemos en la situación de pagar alquileres que se llevan la mayor parte de nuestro salario o seguir viviendo con nuestros padres, y si no aceptamos esas condiciones laborales somos unos “vagos”. Ya ni hablar de formar familias porque tendremos que estar trabajando sin conciliación alguna en un sistema que se quedó anclado en la época donde solo trabajaba una persona de la pareja (sé perfectamente que en muchas familias antes trabajaban también los dos, pero la mayoría de los casos con un sueldo y algunas peripecias se podía subsistir).
Lo que sí me ha hecho gracia es saber que el mismo Ejecutivo que dice que hay que ponerlo encima de la mesa lo ha rechazado cuando se ha propuesto en el Congreso, ¡dos días antes! Será que no quiere que le quiten la medalla…