Ciudadanos en peligro de extinción
El partido naranja se enfrenta a unas elecciones en Madrid mientras arrastra uno de sus peores momentos.
Efectivamente, el coche de Ciudadanos va totalmente cuesta abajo y sin frenos. Lo que quiso ser un intento de movimiento político para posicionarse con más fuerza en algunas comunidades españolas, ha resultado por acabar siendo el detonante de su destrucción.
Esta situación nos deja bastante claro lo mucho que puede cambiar el panorama político en poco tiempo, pues si echamos la vista atrás dos años, podemos ver a un fuerte Ciudadanos capaz de posicionarse como tercera fuerza política en las elecciones generales, con la cuantiosa suma de 57 diputados. Mientras que, a día de hoy, no son capaces ni de cubrir la decena de estos puestos.
Cuando analizamos los movimientos políticos de otros partidos, rápidamente comprendemos la calidad de las estrategias que son capaces de manejar, tal y como hemos visto con la veloz convocatoria de elecciones por parte del Partido Popular en Madrid, o como la toma de protagonismo de Pablo Iglesias en representación de Podemos Madrid. Es por eso mismo que no alcanzo a comprender la lógica del movimiento realizado por el partido naranja.
Efectuar una alianza con el Psoe para derrocar al PP de algunas de las provincias en las que compartían gobierno, a cambio de hacerse con los asientos hasta finalizar candidatura. ¿En verdad pensaban que, posicionándose al mando de unas pocas provincias, con una puñalada a los partidos derecha, con quienes comparte votantes, le iban a dar el apoyo de los españoles? Y especialmente, siendo en uno de los peores momentos debido a la pandemia mundial.
El resultado lo hemos podido comprobar durante lo últimos días. Las mociones de censura propuestas, han acabado fracasando ante la retirada del apoyo de algunos miembros de Ciudadanos, que han optado por buscar un nuevo futuro en los brazos del Partido Popular o del Grupo Mixto, mientras reconocen lo absurdo de la decisión que ha tomado la comitiva naranja.
Quizás sea porque siguen buscando un hueco en el centro de España, sin darse cuenta de que los ciudadanos españoles son de izquierdas o de derechas. Quizás sea porque los constantes bandazos y cambios de opinión generan desconfianza entre sus propios votantes. La cosa es que, sea por el motivo que sea, si no alcanzan un 5% de los votos emitidos en Madrid, ni siquiera obtendrán representación parlamentaria, por lo que podemos considerarles un partido en peligro de extinción, mientras abrimos el viejo baúl donde hace varios años se hundió UPyD.