Fin de los contratos Covid
Ayer, 31 de Marzo, más de 6000 contratos de los denominados Covid terminaron. La Comunidad de Madrid, a través de un correo hace unas semanas, les hacía saber que no iba a necesitar más sus servicios. Ni una llamada ni una reubicación. Nada. Durante meses, han evidenciado la falta de personal en la Sanidad Pública madrileña. La situación que se vivió en la pandemia destacó una falta de sanitarios espeluznante, dejando claro que todas esas personas que se ocupan de estos centros estaban cubriendo varios puestos simultáneamente. ¿Cómo se solventó? Con otro tipo de contrato basura, exigiendo que por el bien de la comunidad se tenía que sacrificar y esforzarse cada una de las personas que firmaron ese contrato doblando y triplicando turnos, mientras otros muchos seguían sin bajar a primera línea.
La eventualidad en el sistema público es clara. La Justicia Europea ya dio indicaciones de cambiar dicha situación, y, como no convenía hacerlo, se dejó correr y se sacaron otros temas a la palestra tipo “que vienen los rojos/fachas”. Hoy, 1 de Abril, como si de una broma de mal gusto del April Fool´s Day se tratase, la mayoría de centros sanitarios se quedan en cuadro. Muchos de esos contratos Covid estaban cubriendo puestos necesarios para el buen funcionamiento del Sistema Sanitario. Con suerte, entre bajas y puestos sin cubrir, llegarán a poco más de la mitad de personal.
Desde Gerencia se explicará que no tienen gente en la Bolsa de Empleo Temporal y que no tienen a nadie a quién llamar. Mientras, una persona, que se negó a pasar por el aro con un contrato basura, seguirá esperando en un puesto ridículo porque necesita una estabilidad que en la Sanidad nunca va a tener. Incluso, quizás, se esté planteando el cambiar de profesión después de sufrir la impotencia de la pandemia y de mirar hacia las cabezas pensantes y no encontrar nada. Muchos de esos eventuales se verán en la situación de desesperanza al ver cómo, después de dejarse la piel durante estos 2 años solo reciben una palmada en la espalda y un correo corporativo de la Comunidad. Eso con suerte, porque muchos de esos que se negaron a coger un contrato basura estarán en la lista negra y no volverán a ser llamados.
Desde los Sindicatos, en muchas ocasiones, el mensaje que se ha dado es: “es tu contrato”, “tienes que pasar por el aro”, “a mí con tu edad me pasó igual”, “no hay presupuesto para manteneros”… Si desde los propios sindicatos que “defienden” a los trabajadores se está inculcando el coge ese contrato de mierda porque es lo único que hay, algo me dice que la profesión no merece la pena. Si los que, en teoría, tienen que apoyar al trabajador en estos momentos, te dan un mensaje corporativista que parece redactado por el propio Gobierno, mal vamos. Puede que en la juventud de las viejas glorias se pudiera ir concatenando contratos, pero dudo que ellos doblaran en una situación de pandemia como la vivida. En vez de luchar por los trabajadores, están disfrutando de sus privilegios y de estar alejados de la primera línea.
Como siempre, y desde que elegí esta profesión, lo único bueno que nos llevamos es el cariño de muchos de los pacientes. Siempre y cuando no estemos en la etapa de villanos del cuento que no queremos atender. Yo ya bajé los brazos hace tiempo intentando entender a las cabezas pensantes de este cuento.