Irene, desatada.
Actualmente, uno de los nombres que más resuena en el panorama político es el de Irene Montero, ministra de Igualdad en el Gobierno de España desde Enero del 2020, gracias a la coalición entre Podemos y PSOE. Pero, ¿A cuento de qué sigue ganando tanta fama, si se trata de una ministra como cualquier otra? Muy simple.
Irene, que en realidad de tonta tiene poco, bien sabe lo que beneficia a Podemos y más concretamente a ella misma. Como ya hemos destacado en anteriores artículos, la crispación política y el confrontamiento entre partidos tiene una reacción directa en la sociedad española, quien opta por abanderar grupos políticos posicionándose como su fiel escudera, defendiendo a estos privilegiados como un perro que ladra desde la puerta de casa. Y es que, con los datos en la mano, todo el jaleo que está protagonizando la ministra de Igualdad le está viniendo de bastante buena gana, pues durante las últimas tres semanas, el partido morado ha conseguido una clara tendencia de voto ascendente que ha llegado a situarlos incluso un 0,60% por encima del lugar donde estaban a mediados de Noviembre.
Y todo a base de escándalos. La ley del “solo sí es sí”, la nueva ley animalista, o incluso las recientes acusaciones que la ministra de Igualdad vertió en el Congreso de los diputados señalando a los miembros de Ciudadanos, PP y Vox como “promotores de la cultura de la violación”. (Irónico, si tenemos en cuenta que ha sido su propia ley la que ha reducido la condena de varios presos juzgados por violaciones). Pero al fin y al cabo, esto no es otra cosa que teatro, puro teatro.
Me explico. Ya no es solo el caso del absoluto despilfarro que continuamos viendo por parte del Ministerio de Igualdad, elaborando anuncios de forma indiscriminada que vienen costando una buena parte del dinero del contribuyente (concretamente, entre 1,5 y 2 millones por anuncio). Si no que disponen de un sistema de cuentas que deja ver claramente el chiringuito que en realidad es este ministerio.
De los 526 millones presupuestados para el Ministerio de Igualdad durante el año 2022, (aunque recordemos que se han incrementado un 9% para el 2023, llegando a conseguir la cifra histórica de 573 millones), este, dispone de una partida algo más de un millón de euros para, según han declarado, “incentivos al rendimiento”. Estos incentivos vienen separados entre productividad y gratificaciones, y se reparten entre los trabajadores del ministerio de una forma completamente opaca, a pesar de que las cuentas públicas deberían gozar de una absoluta transparencia con la ciudadanía, más que nada, por eso de que somos nosotros quienes lo pagamos.
Es evidente replantearnos la necesidad de que existan dichos incentivos. Por poner un caso concreto, la Secretaria de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género, Pam, quien curiosamente es una gran amiga de Irene Montero, viene cobrando un sueldo limpio de unos 8.500 euros al mes. Y ni siquiera estamos hablando de una persona con un pasado ejemplar, pues durante el año 2015 tuvo un sonado incidente en el que se refirió a su jefa de partido, Carmen Santos, como “Puta coja”, algo que no fue bien visto, teniendo en cuenta que se trataba de una compañera con discapacidad. Pero Pam ha sabido posicionarse al lado de Irene Montero de una forma completamente unilateral, y eso tiene claros beneficios económicos, tanto en forma de sueldo, como en incentivos.
Digo esto, porque precisamente existe un perfil que ha sabido desligarse de la corriente ideológica de Irene, y es que la actual líder de la formación morada, ha dejado entrever varias veces que no está de acuerdo con el radicalismo de la Ministra de Igualdad y su política del, “o piensas lo mismo que yo, o eres machista”.
Lo curioso de todo esto es ver como la figura de Yolanda Díaz se encuentra tan eclipsada por la de Irene Montero. Pero, si nos paramos a recapitular, rápidamente nos daremos cuenta de que todo fue una estrategia de Pablo Iglesias para evitar el señalamiento mediático que hubiera supuesto ceder las riendas del partido directamente a Montero, aunque finalmente, todo apunta a que esto termine sucediendo, salvo que de forma indirecta. Aun así, esta estrategia no les va a salir del todo bien, pues Yolanda Díaz tiene sus seguidores y puede optar por formar una nueva fragmentación en la izquierda, dejando a la formación morada en una mala posición.