El ministerio del interior encubre homenajes terroristas
Cuando hoy día escuchamos el acrónimo ETA, suele ser en la boca de los partidos de derecha, utilizado como arma arrojadiza para ensuciar la imagen de otros grupos políticos de ideologías más liberales. Aún con eso, y más de diez años después de la disolución del grupo terrorista, todavía parecen seguir brotando esquejes. Pero lo que resulta más desagradable, es descubrir que quien se encarga de regarlos con sumo cuidado, no es otro que el propio ministerio del interior del estado español.
Así lo ha revelado la guardia civil, tras sacar a la luz un documento titulado “Propuesta de adecuación de los recibimientos de presos”, que detalla todo un protocolo para retornar y homenajear a los miembros de ETA que salen de prisión directos al País Vasco. Para explicarlo claro, vamos a separar aquellas dos acciones con las que el ministerio del interior, regido por la sospechosa mano de Fernando Grande-Marlaska, ha estado favoreciendo a los partidarios de la asociación terrorista.
El primero de ellos consiste en el acercamiento o retorno de los simpatizantes de ETA al mismo País Vasco. Según afirmaba a mediados de 2018 el propio Grande-Marlaska, delante de las asociaciones de víctimas del terrorismo, aquellos etarras con delitos de sangre no podrían regresar al País Vasco. Promesa que no solo incumplió apenas pasados unos meses, sino que ahora resulta que continúa pasándosela por el auténtico forro, confabulando estrategias para establecer recibimientos flexibles y personalizados que permitan evadir el revuelo mediático. Lo que viene siendo un win-win para el pacto entre terroristas y socialistas.
La segunda de las acciones ha consistido en permitir y ocultar los homenajes, desplazándolos hasta espacios privados o discretos, y encubriéndolos en forma de manifestaciones u otro tipo de celebraciones como el “Día de la solidaridad”, que no tienen otro fin que ensalzar la figura del terrorista retornado. Todo esto, tal y como describe el documento requisado por la guardia civil, es un planteamiento basado en un amplio consenso entre agentes políticos, sociales y sindicales, por lo que ni siquiera podemos hacernos una idea de las personalidades que pueden estar inmiscuidas en dicha trama.
De esta manera, el gobierno ha conseguido que ETA desaparezca de la imagen pública, permitiéndoles y apoyándoles durante la realización de sus festejos y homenajes en los que se regodean de aquellos actos criminales que cometieron, realizando una desmesurada falta de respeto hacia aquellas personas que fueron víctimas del terrorismo con el que amenazaron a todo un país. Y todo con el correspondiente beneficio que supone para el PSOE, disponer de unas relaciones tan cercanas como clandestinas, con los cinco diputados que Bildu ha posicionado en la Cámara Baja de las Cortes Generales.
Otra mentira más que se suma a la extensa lista de engaños y embustes que el gobierno español realiza a espaldas de la ciudadanía, sin reparo alguno. Vergonzoso.