De “Salvemos la Sanidad” al “Boicot interno”
Es la tercera vez que redacto ese artículo. Sinceramente, es difícil escribir estas líneas ya que uno se va cansando de la situación y se encuentra al borde del colapso mental. Cuando en los países de Europa están confinando justo para Navidad, cuando la OMS misma recomienda posponer las celebraciones, cuando como enfermero te estás dejando la piel y la salud mental para atender a toda la población posible. En ese mismo momento, ves como tu presidenta de la comunidad donde resides te tira a los leones.
La población ya venía llegando airada a los Centros de Salud exigiendo que se le realizase una prueba diagnóstica de Covid. Los síntomas nos lo sabemos de memoria y nosotros en el momento de la llegada no podemos discernir la verdad de la mentira. Solo cuando esa misma persona desaparece después de saber su resultado comprendemos que nos mentía. Hay que decir que mucha otra población acudía a los servicios sanitarios solo cuando es necesario y no para malgastar los pocos recursos que tenemos.
Ahora se suma la plena enésima ola propiciada por la omicrón. Y a esa gente se le añade la que de verdad necesita ser atendida. Las colas aumentan, los nervios se ponen a flor de piel y el sanitario que les recibe al borde del colapso ve como los insultos, improperios y demás faltas de educación le llegan cual bofetada en la cara. A eso ahora le sumamos que, “oficialmente”, la situación de espera de los pacientes para ser atendidos se debe a un “boicot interno” y que “será investigado”.
Una chispa más para ver a la Sanidad Pública arder, y eso que ya estaba el fuego brotando. Esta misma semana nos enteramos que cientos de contratos de refuerzo desaparecían del horizonte. Más leña para unas llamas que no han dejado de arder desde que la lluvia de los aplausos los apaciguaba.
Desde dentro de la Atención Primaria quiero recalcar que no existe tal “boicot”. He visto compañeros venir horas antes de su turno para atender a sus pacientes, compañeros trabajando en varios lugares para que todos los puestos sean atendidos, y como muchos otros caían para probablemente nunca volver a trabajar dentro de la Sanidad. Horas de esfuerzo, dedicación, que tan solo se agradecen o con insultos o con “es tu trabajo y para eso te pago”.
Hemos pasado en tan solo año y medio de héroes a villanos. Esa misma gente a la que en su día decidimos hacer todo lo posible por cuidar nos da la espalda, y si nos mira es para escupirnos a la cara mientras que hacen campaña con la salud de todos nosotros.