La última jugada del feminismo radical
Bien sabemos que durante estos últimos años, una poderosa corriente de feminismo radical protagoniza buena parte de la escena pública, defendiendo unos ideales que lejos de tener algo que ver con la igualdad, humillan y degradan la imagen del hombre, tratándonos como si fuéramos perros rabiosos que solo sabemos violar y agredir debido a nuestra naturaleza violenta y destructiva. Y durante el día de ayer, 13 de Diciembre, ha vuelto a dar otro paso más, vulnerando los derechos de los hombres de una forma cuanto menos injusta.
Según se ha publicado en el Boletín Oficial del Estado, a partir de ahora, la concesión de víctima de violencia de género será ampliada a varias situaciones, siendo una de ellas la siguiente: “Victimas respecto de las cuales el procedimiento judicial haya quedado archivado o sobreseído, por sentencia absolutoria o cualquier otra causa que no declare probada la existencia de la violencia”. Es decir, que incluso en los casos en los que el hombre haya sido declarado absuelto de dicha denuncia, (y en este saco estamos incluyendo las denuncias falsas), la denunciante seguirá siendo contabilizada como víctima de violencia de género a ojos del Estado, pudiendo disfrutar por tanto de todos los derechos y privilegios que esto conlleva.
Llegados a este punto, ya no solo es que me preocupe la pérdida de derechos que estamos sufriendo el colectivo de los hombres día tras día, con esta clara supresión de nuestro legítimo derecho a la presunción de inocencia, sino que además, este tipo de movimientos técnicos desproporcionados y de ninguna manera justos, no hacen otra cosa que perjudicar a las mujeres que sí que están sufriendo auténticos casos de violencia de género, debido a que con estas recientes normativas se produce un incremento de la demanda de los privilegios que supone una denuncia de semejante calibre.
Que en realidad, y llevándolo a lo personal, ya sabía de la existencia de algún caso en el que una denuncia de violencia de género que posteriormente ha sido demostrada como falsa, no había tenido repercusión alguna sobre la denunciante, que hoy día continua disfrutando de la consideración de ser víctima de violencia de género.
Pero la estrategia política ya está hecha. La próxima vez que se publique una contabilización de los casos de violencia de género, podremos contemplar un acusado incremento de la cifra, que aunque tiene una clara explicación en el aumento de la designación de estos casos, será defendida por el feminismo radical como un crecimiento de las tendencias violentas y machistas que vienen dadas en la naturaleza de los hombres, exigiendo una mayor participación de las arcas públicas en el gasto para la defensa de las víctimas por violencia de género.
Y lo peor de todo es que estoy bastante seguro de que esta no es la última piedra de este mosaico de injusticia, ya que dentro de no mucho volveremos a descubrir otra nueva medida legislativa que, camuflada entre las obtusas palabras del Boletín Oficial del estado, vulnerarán los derechos de los hombres una vez más, creando así una sociedad turbia y desigual, que lamentablemente, estamos normalizando.